CRÓNICA | POR PABLO REYES

Era el mandadero de su colonia de niño, y ahora es su oficio

Walter Villalobos vio que no le salía para el gasto como taxista, por lo que decidió ser su propio jefe.

El mandadero.
El mandadero. (Milenio Digital)

Ciudad Madero

De niño siempre fue el mandadero de su colonia, le pagaban propinas los vecinos para que acudiera a la tienda y lugares cercanos. Ahora de adulto decidió retomar esta vivencia como una forma para obtener el sustento de su familia.

Walter Villalobos González a sus 40 años de edad es un emprendedor al iniciar un negocio de "Mandadero", luego de los incrementos a la gasolina y otros problemas, dejó el oficio de taxista para ahora prestar el servicio a domicilio en su motocicleta.

Este proyecto tiene funcionando un mes y al momento hace hasta cinco servicios diarios, principalmente para traer medicamento, comidas o inclusive alcohol en el caso de quienes realizan una fiesta, siempre asegurándose de que sea mayor de edad quien lo solicita.

"Recordé cuando era niño, yo era el mandadero de la calle en mi colonia, me pedían que fuera por las tortillas, el refresco, entonces se me ocurrió que esto me podía servir, llevar lo que necesitan de lugares que no tienen servicio a domicilio".

Pero no todo ha sido bueno, pues también le han jugado bromas, ha llegado con pizzas a un domicilio abandonado; confiarse de la palabra del cliente representó una pérdida económica.

Es por eso ha tomado ciertas medidas, inclusive de seguridad durante las noches, pero tiene la esperanza de que esto prospere y pueda adquirir más motos.

Cuando se trata de un cliente frecuente, acude a comprar lo que le piden desde que toma la llamada, de lo contrario, pasa primero por el dinero.

"Todas estas cosas que pasan aunque sean malas te hacen ver cómo vas a empezar a trabajar, este es como un plan piloto, veo que poco a poco puedo ir mejorando".

Este nuevo oficio le permite a Walter tener más tiempo con su familia, con su esposa y dos hijos, porque anteriormente tenía que trabajar a todas horas, todos los días para sacar la renta del taxi.

Se levantaba los siete días de la semana a las 05:00 horas para laborar, solo descansaba una hora para comer y continuaba hasta altas horas de la noche. No tenía tiempo para convivir si quería obtener ganancias luego de juntar para la renta y el combustible.

"Andar de mandadero me da tiempo de estar en la casa, para hacer otras cosas, estar con mi familia, algo que antes no podía hacer".

Walter comenta que como en todo trabajo debe de tomar algunas medidas preventivas en el horario nocturno. En una ocasión le llamaron para pedir cervezas, con un tono de voz que no era el adecuado y a la vez un poco nervioso.

Prefirió acudir primeramente al domicilio para constatar que el pedido era verídico, pero pudo ver que se trataba de personas visiblemente en estado inconveniente y que en un momento dado podrían originarle un problema en caso de que no quisieran pagar, por lo que se abstuvo de hacer el servicio por seguridad.

Espera que el esfuerzo rinda frutos y pueda crecer este oficio en cuanto a número de motos, como en territorio, ya que actualmente da prioridad a los servicios de la zona norte de Tampico. El mandadero responde en el número de celular 833-331-72-99.


JERR