“Esto es de mafia... por el bien de todos, ¡hay que quitarlas!”

El polvo abunda y las enfermedades en los habitantes de la zona también, denuncian vecinos de Santa Catarina.
Para los habitantes de las colonias aledañas a las pedreras, la contaminación es insoportable.
Para los habitantes de las colonias aledañas a las pedreras, la contaminación es insoportable. (Leonel Rocha)

Nubes de polvo, vegetación gris y un cerro deforme; vecinos hartos, con ojos vidriosos, garganta reseca e indumentaria empanizada es lo mínimo con lo que uno se encuentra al recorrer los límites de las pedreras ubicadas en el municipio de Santa Catarina.

La voz generalizada: que las autoridades ya les dejen de “jugar el dedo en la boca”.

Según los vecinos entrevistados y el hombre de la vulcanizadora al pie de la última pedrera, es por la mañana cuando las nubes de polvo se vuelven más peligrosas que la neblina en la carretera Monterrey-Saltillo.

Para los habitantes de las colonias aledañas a las pedreras, la contaminación es insoportable y las detonaciones diarias aún peor.

“Todos vivimos malos, mi niña tiene asma. Es mucha contaminación, ya estamos cansados, y cuando truena... esto no es vida.

“Estamos pagando el Infonavit y no tiene caso, ya estamos hartos, a veces hasta tres o cuatro detonaciones seguidas”, comentó Jesús Leal, habitante de la colonia Rincón de las Palmas.

Aunque para los habitantes del lugar la esperanza muere al último, urgieron al Gobierno a tomar cartas en el asunto de manera urgente.

“En realidad ya le hemos pedido a muchas administraciones y no pasa nada, sólo nos juegan el dedo en la boca.

“Yo pienso que ya se tienen que tomar cartas en el asunto, esto es de mucha mafia, de mucho dinero, pero por el bien de todos, ya hay que quitarlas”, señaló.

Por su parte, el colono José Lira criticó el hecho de que las detonaciones no cesan, aún y cuando las autoridades anuncian lo contrario.

“Polvo, polvo y más polvo, ese no se termina nunca, es cuestión de tener siempre cerrado; ya más o menos calculamos la hora en que empezarán los temblores chiquitos y a cerrar todo.

“Hace un par de días nuestro alcalde señaló que iban a estar prohibidas las detonaciones, y esa tarde hubo dos... ya no sabe uno a quién creerle”, precisó José Lira, vecino del sector.