El ABCD a seguir para detectar lunares que son cáncer de piel

Muchas lesiones son superficiales, otras se desarrollan en las capas más profundas de la dermis, explica Martha Martín, cirujana del Instituto Jalisciense de Cancerología.
El primer signo de un tumor suele ser un cambio de tamaño, forma, color o textura de un lunar.
El primer signo de un tumor suele ser un cambio de tamaño, forma, color o textura de un lunar. (Especial)

Guadalajara

De todos los tumores malignos que afectan a la población mundial, los más comunes son los que aparecen en la piel, el órgano más grande y el más expuesto del cuerpo humano. Muchas lesiones son superficiales, otras se desarrollan en sus capas más profundas. Se trata del temido melanoma.

El cáncer de piel es una enfermedad en la que aumenta la producción de células debido a cambios en la información genética, principalmente del ADN, propiciados a su vez por factores externos como pueden ser los rayos ultravioleta o la exposición a alguna fuente de radiación, lo que ocasiona lesiones malignas, explicó Martha Martín Garibay, cirujano oncóloga adscrita al Instituto Jalisciense de Cancerología (IJC).

“El cáncer de piel es el cáncer número uno a nivel mundial. Hay varios tipos de tumores malignos que podemos dividir en dos grupos: melanoma y no melanoma. Los que no son melanoma afectan las células de las capas superficiales de la piel y son más comunes en personas de edad avanzada porque han acumulado daño solar a lo largo de muchos más años”, describió en entrevista.

Debido a que es mayo uno de los meses más calurosos del año en Jalisco y donde arrecia el estiaje, lo que motiva una mayor exposición solar, el IJC promueve el “ABCD” para detectar manchas que pueden ser cáncer de piel. El primer signo de un tumor suele ser un cambio de tamaño, forma, color o textura de un lunar, y la clave es acudir al médico para descartar que sea cáncer.

La detección permitirá un tratamiento oportuno y adecuado.

Si el cáncer es en las capas superficiales, podrá ser quirúrgico para retirar la lesión con bisturí, o hacerlo mediante crioterapia o láser. En el caso del melanoma dependerá de su evolución y puede requerir quimioterapia o radioterapia.

TUMORES Y RIESGOS

El melanoma afecta a la melanina, sustancia producida por las células cutáneas llamadas melanocitos, que es la responsable de dar color al cabello, la piel y al iris del ojo. La melanina también ayuda a proteger la piel de los rayos del sol. El melanoma se considera más agresivo por su capacidad de metástasis, es decir, la migración de células cancerígenas de la piel hacia el pulmón, cerebro, hígado u otros órganos. De hecho, la mortalidad se presenta por metástasis.

“Con los no melanomas puede llegar a presentarse enfermedad a distancia, pero es más raro, generalmente se queda a nivel superficial”, apuntó Martín Garibay. Todos requieren atención. En los últimos años los casos de piel se han incrementado, lo que se asocia al envejecimiento de la población.

“La gente vive más años y va al médico, lo podemos detectar”, comentó la especialista, tras recordar que la mayor incidencia se presenta a partir de los cincuenta años; aunque se dan casos en personas más jóvenes. El Instituto atiende casos a partir de veinte años de edad. Martín Garibay destacó que las personas más vulnerables son las que tienen la tez blanca, son rubias, pelirrojas o albinas.

“Tienen el doble de riesgo de padecer cáncer que las personas de tez morena”, acotó. También en riesgo son los pacientes que han recibido radioterapia, a quienes laboran con sustancias como arsénico, a quienes usan camas de bronceados o están expuestos a otras formas de radiación. La exposición a los rayos ultravioleta del sol, que ciertamente es el principal factor riesgo. Y aunque podría deducirse que quienes laboran en actividades al aire libre tienen mayor vulnerabilidad, influye más el color de la piel. “Un jornalero agrícola que trabaja ocho horas al día puede no desarrollar cáncer, y una persona que se broncea dos, tres meses al año, puede desarrollarlo”, ejemplificó.

Otro cambio notable respecto a este mal, es que antes el cáncer de piel afectaba más a hombres que a mujeres, pero conforme la población femenina tiene mayor participación en el trabajo fuera del hogar y está expuesta a rayos solares y contaminantes, también se dispararon tumores malignos en ellas. El consumo de tabaco es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer, también para el de piel, expuso. Y el número de fumadoras casi iguala al de varones.

Durante el año pasado, sólo el IJC atendió 222 casos nuevos de cáncer de piel, 124 mujeres y 98 varones; de los cuales siete se reportaron en pacientes entre 21 y treinta años de edad. Otros 82 casos entre 51 y setenta años de edad y 83 en personas mayores de de 71 años. En el primer mes del 2015 se atendieron 14 casos nuevos, siete varones y siete mujeres. Y entre ellos una persona menor de treinta años. La especialista comentó que la mayoría de pacientes con lesiones superficiales llegaron en etapas tempranas de la enfermedad; de ahí la invitación a revisar sus lunares y manchas e indagar aquellos que presenten cualquier cambio.