“Ellos luchan día a día con todas sus fuerzas”

Carolina puede deleitar el oído del más exigente auditorio. Su talento es extraordinario. 
A pesar de ser invidente, Carol toca el piano con gran talento, a sus ocho años de edad.
A pesar de ser invidente, Carol toca el piano con gran talento, a sus ocho años de edad. (José Luis Tapia)

Tampico

Sus dedos vuelan en el piano mientras interpreta la Oda a la Alegría. Las notas inundan una de las aulas de la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) y la piel de quienes escuchamos se va erizando. 

Carolina puede deleitar el oído del más exigente auditorio. Su talento es extraordinario. Oyéndola, difícilmente pensaríamos que esta pianista tiene tan sólo ocho años de edad y es invidente de nacimiento.

La pequeña parece tocar con el corazón. Es como si cada vez que está frente al piano se olvidara de todo para únicamente dejar “escuchar su voz”, porque la música es el lenguaje del alma.

“Carol” es una de las alumnas de Arcadi, un grupo que surgió en Tampico, Tamaulipas hace diez años para apoyar la integración de niños y jóvenes con discapacidad a través del arte.

Así como ella, Fanny, de nueve años, tampoco vio en su discapacidad visual un impedimento para tocar el piano y el violín con creatividad y pasión.Sara y Sarahí, unas jovencitas también invidentes y que tocan diversos instrumentos musicales, conocieron en Arcadi lo que son  capaces de crear, y hoy ya estudian una carrera profesional en la Facultad de Música.

El grupo, cuyo nombre significa Arte para Capacidades Diferentes, es dirigido por la doctora Claudia Navarro Ugalde, pero a pesar de ser semillero de artistas especiales, está en peligro de desaparecer porque no recibe subsidio de gobierno. 

Marisela Palomino, es profesora de Artes Plásticas y Expresión Corporal en Arcadi.

“Cuando empezamos los muchachos eran incapaces de muchas cosas, pero se estimularon, desarrollaron y acrecentaron su habilidad y motricidad de una forma increíble”.Orgullosa, añade, “poco a poco, aprendieron a tocar flauta, guitarra, piano y violín, saben llevar los ritmos para acompañar a un grupo musical, han logrado aprenderse una obra de teatro, hacen también sus propios títeres y hasta sus propios cuentos, estamos maravillados”.

Destaca que a diferencia de los otros niños y jóvenes, ellos luchan día tras día con todas sus fuerzas y todo su corazón, si no les sale se empeñan hasta que lo logran, no importa cuánto tiempo les lleve.