Niegan comida a empleados de la Vicefiscalía

Solo quienes están considerados en una lista de no más de 35 personas, son los que pueden recibir el servicio de alimentos que proporciona el edificio de Justicia en Lerdo.
Aunque se desperdicie la comida, no todos podrán contar con el servicio.
Aunque se desperdicie la comida, no todos podrán contar con el servicio. (Milenio Digital)

Lerdo, Durango

La crisis económica que padece la Vicefiscalía de Durango Región Laguna, con sus instalaciones ubicadas en Lerdo, ha llegado al extremo en que se les impide la entrada a los empleados al área de cocina, para evitar así que se termine la comida de la despensa.

La mañana de este miércoles, en el momento en que se dirigían a desayunar algunos empleados de la dependencia, fueron notificados por las señoras que atienden el comedor del lugar, que por órdenes del Vicefiscal Gerardo Salazar Mejorado, todo aquel trabajador que no estuviera inscrito en una lista dada el día anterior, no tendrían oportunidad de probar alimento.

El enlistado fue publicado en la pared del comedor para cotejar quién está permitido pedir comida

Solo el propio Vicefiscal, el jefe de Ministerios Públicos, Francisco Ángeles Zapata, sus asistentes y cerca de 20 personas más, que son originarios de Durango, son los "afortunados" para poder acceder a la comida.

Incluso se les ha negado el acceso al personal militar que resguarda las instalaciones y pernoctan en dicho edificio, quienes en ocasiones acuden en apoyo por falta de algún ingrediente.

El personal del comedor hizo un señalamiento ante este tipo de decisiones, pues la mayor parte del tiempo desperdician alimento aún y cuando la mayoría de los trabajadores llegaban al área de cocina por algo de comida.

A decir de los trabajadores del edificio de Justicia, durante el periodo de tiempo que lleva al frente de la institución Salazar Mejorado, se han presentado problemáticas que hasta la fecha no han tenido solución, incluyendo la nula comunicación que tienen con el Vicefiscal, aunada a la falta de recursos materiales, que llegan al grado de no tener ni siquiera hojas de máquina para levantar una denuncia.