Presentan libro sobre la presencia zoque en Guadalajara

El deterioro cultural que han vivido los zoques se narra en esta obra literaria.  

Guadalajara

La selva Zoque o Chimalapas es un formidable macizo forestal tropical que separa dos Américas: la del norte y la central. A la par de enfrentar procesos de destrucción centenarios no obstante el enorme valor de sus selvas perennifolias, subperennifolias y secas, de sus pastizales y de sus bosques de niebla; ha vivido el gradual deterioro cultural de sus viejos guardianes: los zoques.

Aunque mantienen por medio de dos grandes comunidades el control de sus montañas con la periferia situada por invasores, miles han debido migrar durante décadas por el problema crónico de ser indígena en México: marginación, que es falta de oportunidades y olvido. Una nutrida comunidad se afincó en Guadalajara, y el investigador Fortino Domínguez Rueda es su cronista.


Bajo el patrocinio del CIESAS-Occidente (Centro de Investigaciones Sobre Antropología Social), el fruto del largo trabajo es el libro La comunidad transgredida: los zoques en Guadalajara, que se presenta esta tarde en el auditorio Adalberto Navarro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la UdeG.

“Las primeras migraciones se realizaron durante la década de los 60 del siglo XX […] en nuestra comunidad de origen,  llamada Chapultenango hizo erupción el volcán Chichonal, era marzo de 1982. La destrucción fue total de la noche a la mañana nuestras casas se encontraron enterradas […] mas de 20 mil personas fuimos afectadas por el fenómeno natural […] varias familias zoques decidimos migrar a Guadalajara a nuestra manera y como lo entendimos. Logramos establecernos en la periferia de la ciudad […] pronto conocimos los ataques del racismo y de esta manera entendimos que hay dolores mas allá de la piel, además ese panorama de exclusión y de racismo, es lo que ha obligado a que muchos zoques utilicen la invisibilidad cultural […]. Algunos tratan de olvidar como se elaboran los tamales de bola, cubiertos con hojas de plátano, como se prepara el pozol y se siembra la yuca […] se nos dice hasta el cansancio que nos integremos a la cultura mayoritaria, pero como dejar de ser zoque, cuando la piel, el rostro, la lengua y la historia misma te lo impide, no se puede y además no se quiere […] decidimos organizarnos y hacernos visibles en la ciudad de Guadalajara, para luchar por la libertad que como pueblo indígena nos corresponde ejercer”, sintetiza el autor en uno de sus artículos.

Investigar a sus paisanos zoques “fue una experiencia muy enriquecedora […] fue asombroso conocer la sabiduría y sencillez de los zoques, nos dimos cuenta que la idea del regreso no era nueva, siempre estuvo presente en el corazón y mente de los migrantes”. El libro presentado hoy es fruto de ese largo trabajo.