“Sólo sobreviven libreros que saben el movimiento”

Son pocos los vendedores que continúan la tradición de sus padres, como es el caso de la familia Saucedo, quien por años administró a “La Cosmos”, actualmente librería “Los Refugios”.
Actualmente Los Refugios es la librería que a pesar de la crisis lectora que se vive continúa dentro del mercado.
Actualmente Los Refugios es la librería que a pesar de la crisis lectora que se vive continúa dentro del mercado. (Jesús Guerrero)

Tampico

Hace poco más de 30 años las librerías en la ciudad de Tampico gozaban de buena salud; las de mayor tradición y más completas se hallaban en el corazón de la ciudad, así como las que ofertaban libros de segunda y hasta tercera mano: hoy, el mercado va a la baja para el comerciante local, y nada tiene que ver con aquellas épocas de bonanza. 

Sus nombres ahora parecen meros fantasmas que surgen como anécdotas de la ciudad, evocadas por las personas mayores, los estudiantes de antaño y, los propios herederos de aquellas librerías.

Librería Imperial, Papelería y Librería Cosmos, Grupo Librero Tamaulipas, Librería Acuario y Librería Navedo, son algunos de los nombres que en algunos casos continúan en la memoria colectiva. Sin contar cadenas como Librería de Cristal y la de Editorial Trillas, está última que aún sobrevive en la zona conurbada.

“En parte es la gente que no lee, pero otra creo que es la difícil tarea de estar al pendiente del negocio, creo.

Ya sabe el dicho: ‘Al ojo del amo, engorda el caballo’, estar al frente de la librería son horas de dedicación”, dice María de la Luz Saucedo, heredera de todo una tradición de venta de libros.

Platicar con ella es viajar como en una máquina del tiempo en la que los recuerdos se agolpan, para todos aquellos que vivieron la época del auge librero.

Y recuerda a detalle, cómo es que su familia casi a principios del siglo pasado, a finales de los 30’s o principios de los 40’s, su padre ya estaba dentro del negocio librero, no como propietario, sino como trabajador de las Cosmos.

Con el paso del tiempo fue una oportunidad única el haber podido hacerse de una de las librerías de la cadena local, pues su propietario de apellido Ridaura, vendía todo para retirarse del mercado y la ciudad.

“Mi padre empezó desde abajo haciendo el aseo, como encargado y fue después de unos años, que se presenta esta oportunidad; el señor Ridaura fue muy accesible y, mi padre pudo entrar en el mundo librero”, recuerda María de la Luz.

Respecto al negocio reconoce que son tiempos difíciles para todo el país, pero reitera que para vender, se debe saber sobre “el movimiento de libros”: “En otras librerías el cliente llega, pide un libro y el que está tras el aparador, que desconoce el mercado, dice, no lo tengo; es un cliente más ganado”.

Una vez más sus recuerdos la llevan a visualizar el trabajo que su padre y madre, la hacen apreciar este noble oficio: “Somos muchos hermanos, y desde chicos participábamos en el negocio; mis padres nos mandaban limpiar estantería por estantería, libro por libro, minuciosamente.

“Mis padres, nos ponían a limpiar y a checar por orden alfabética, y uno se iba empapando; muchos otros cumplen a duras penas con levantar su cortina y, no saben ni lo que acomodan”.

Hace unos meses sacaron una publicación en la que se decía que la librería Cosmos había desaparecido, pero advierte “no ha sido cierto”, y aunque cambiaron de razón social, la tradición familiar, librera, continúa; ahora ostentando el nombre “Librería Refugios”: “en honor a mi padre y a mi hermano mayor -ya desaparecidos ambos-, este último, fue quien por mucho tiempo manejó La Cosmos de calle Aduana”, recuerda.