Lesiones… la cara menos dulce del fútbol

El desgaste físico y la exposición a golpes que supone todo deporte de contacto derivan en problemas médicos para los jugadores, profesionales o aficionados.
Una lesión de contacto grave puede dejar fuera a un jugador entre tres y ocho meses
Una lesión de contacto grave puede dejar fuera a un jugador entre tres y ocho meses (Especial)

Guadalajara

Es época del Mundial. Así de llano se describe al campeonato del deporte más popular del orbe. El que apasiona y entretiene a multitudes: el de futbol. El mundial significa tiempo de entretenimiento, de reunión, de festejo y gozo —a veces sufrimiento— para sus cerca de 3.5 billones de fanáticos. También para los jugadores, que del otro lado conocen la cara menos dulce de practicar esta disciplina. No son las derrotas, parte de todo juego, sino las lesiones músculo-esqueléticas a las que están expuestos.

“Hay que tener bien claro que el futbol, además de ser un deporte colectivo es un deporte con riesgo de contacto. El fútbol moderno implica a los equipos profesionales dos cosas: no solamente jugar una liga, sino varios torneos al mismo tiempo, y llevar a cabo entrenamientos. Eso implica exponerse a un desgaste más acelerado de las articulaciones y del cuerpo en general del atleta”, indicó el doctor José Antonio Guerra, director médico del club Leones Negros de la Universidad de Guadalajara (UdeG), que regresa esta temporada a la liga mayor del balompié mexicano.

En entrevista con MILENIO JALISCO el médico especialista de ortopedia y traumatología explicó que un jugador, profesional o aficionado, puede sufrir diversas lesiones al practicar fútbol. “Las lesiones por contacto son las más comunes, en rodillas, en ligamentos y en meniscos”, dijo.

El médico precisó que por una lesión de contacto grave un jugador puede quedar fuera desde tres y hasta ocho meses, lo que supone perderse la temporada de torneos. Una situación muy amarga para los profesionales.

“Después vienen las lesiones por sobreuso, estrés o sobre-entrenamiento, o por el mismo el esfuerzo físico que implica un partido. Las lesiones de tipo muscular, llamadas coloquialmente desgarres, se presentan con más frecuencia en las piernas: en los muslos posteriores, en la cara anterior y en los gemelos”, describió el entrevistado.

José Antonio Guerra comentó que dentro de un tercer grupo de lesiones frecuentes en futbolistas se cuenta la tendinitis (inflamación de un tendón, como resultado de una lesión por sobrecarga), sobre todo en rótula y tobillo, subrayó.

Por último está el esguince, la torcedura violenta y dolorosa de una articulación. El médico aclaró que un jugador puede sufrir muchas otras lesiones —¿quién no ha visto un cabezazo o un golpe en el rostro?— pero las citadas son las más frecuentes.

Estadísticas señalan que en el mundo existen aproximadamente 250 millones de jugadores que practican futbol, tanto de manera profesional o como aficionados. En países como México es el más practicado por niños y jóvenes y en Estados Unidos, donde convive al tú por tú con otros deportes, va en aumento su práctica, en especial entre mujeres. Todos ellos y ellas deben mantener ciertos hábitos  para tratar de evitar lesionarse.

Una regla de oro es seguir una rutina de calentamiento muscular antes de jugar, una recomendación simple que con frecuencia pasan por alto quienes juegan por recreación una “cascarita”.

Respecto al tiempo que puede transcurrir para que un músculo, ligamento o articulación se desgasten, el doctor Guerra respondió que es variable. Hay clubes, como Leones Negros, que tienen equipos de fuerzas básicas donde los niños comienzan a entrenarse desde los diez años y hasta los 15 años, por lo que a partir de entonces debe mantenerse un cuidado. “Hay que dosificar los entrenamientos para evitar sobreesfuerzos. Nosotros tenemos en claro que estos niños están en crecimiento, en una etapa lúdica y que la carga debe ser más baja”, dijo, tras admitir que el número de horas es muy debatido, varía según el lugar donde están inscritos, pero en cualquier caso debe estar en concordancia con sus actividades escolares, buen tiempo de sueño, y una buena dieta acorde a su desgaste. 

A partir de los 15 años ya están en claro los talentos deportivos y los jovencitos empiezan a ser llamados para jugar torneos nacionales e internacionales. Hay incluso el torneo sub 15 que convoca la propia Federación Mexicana de Fútbol. El cuidado debe continuarse, ahora además para poder mantenerse en una carrera. Guerra señala que hay ejemplos de buenos jugadores activos hasta los 33, 34 años, que tuvieron lesiones que cuidaron y se cuidaron.

“También hay que estar pendiente de la superficie donde se juega, el pasto natural, sintético, terracería no es lo mismo y ahí se puede empezar a generar desgaste”, dijo.

Aconsejó a los padres de familia, que son muy entusiastas para animar a sus hijos a practicar este deporte, que tomen en cuenta estas recomendaciones generales y vigilar el equilibrio de horas dedicadas a entrenar, con el descanso y alimentación adecuada.

 

 

Claves

 

Las principales lesiones

 

Lesiones por contacto. Las más frecuentes en rodillas, ligamentos y meniscos

 

Distensión muscular. Se le conoce como desgarre muscular, se presentan con frecuencia en las piernas: en los muslos posteriores, en la cara anterior y en los gemelos

 

Tendinitis. Inflamación de un tendón, como resultado de una lesión por sobrecarga

 

Esguince. La torcedura violenta y dolorosa de una articulación

 

Fuente: Dr. José Antonio Guerra, director médico del club de futbol Leones Negros de la UdeG

 

Recomendaciones

Haga ejercicio 30 minutos diarios

 

Antes de jugar fútbol realice ejercicios de calentamiento y estiramiento. El jugador debe trotar y estirar sus piernas, muslos, rodillas y tobillos

 

Durante el partido debe mantenerse hidratado. Esto previene calambres y ayuda a mantener un equilibrio de los minerales y químicos en la sangre y cuerpo que se pierden a través del sudor

 

Al finalizar el partido tome tiempo para enfriamiento y descanso

 

Debe llevar una dieta balanceada y dormir por lo menos ocho horas al cada día (adultos) para jugar con buena condición física los 90 minutos que dura un partido de fútbol

 

Fuente: Hospital Metodista de Houston