Laguna de Atotonilco, de cómo fortalecer un rescate

El humedal ha recuperado la presencia permanente del agua; mañana, ejido decide sobre un proyecto esencial.
Los pescadores y moradores de la zona se han encargado de vigilar el cuerpo lacustre
Los pescadores y moradores de la zona se han encargado de vigilar el cuerpo lacustre (Cortesía)

Guadalajara

Atotonilco el Bajo, Santa Catarina, Villa Corona, conforman una ribera que a últimas décadas, era más famosa por el hallazgo de restos fósiles de animales sorprendentes que remitían a un viejo Serengeti en el sur de Jalisco, que a su componente esencial que hizo posible la prosperidad de esa megafauna hace menos de diez mil años, y la vida humana de hoy: el agua.

Un cuerpo lagunar cuya importancia fue reconocida en 2006 con la designación como Sitio Ramsar, por su relevancia internacional. Pero como suele pasar en México, la realidad no cambia por decreto. Debieron pasar seis años para que una organización no gubernamental, Geoalternativa, se coordinara con ejidos y comunidades de la zona, con apoyo de instituciones de gobierno estatal y federal, para arrancar trabajos in situ, que han llevado a un logro que las nuevas generaciones no creían posible: la permanencia del espejo de agua en el momento más agudo de las secas, entre abril y mayo.

Ese trabajo ya derivó en diversas acciones como la creación de Guardianes de la Laguna, un grupo de vigilancia ambiental conformado por pescadores y moradores de la ribera; en la rehabilitación hídrica a través de desazolves de drenes y respeto creciente al manejo integrado del agua desde la cuenca media y alta, para lo que las instancias municipales y del gobierno federal fueron fundamentales; y dos proyectos estrella que aún están en fase de consolidación con el ejido Villa Corona: el primero es una ambiciosa unidad de manejo para la conservación y aprovechamiento sustentable de la vida silvestre (abreviada a UMA en la legislación federal), cuya vocación principal es el ecoturismo.

Incluye la construcción de un sendero interpretativo por la laguna; adquisición de binoculares, y telescopios; elaboración del plan de manejo; formación de promotores ambientales; señales, un plan de marketing (mercadotecnia); talleres de capacitación ejidal, y elaboración de guías de aves y de la importancia del ecosistema.

El segundo proyecto se debate mañana al seno del mismo núcleo agrario: el proyecto de Espátula Rosada (un ave emblemática de la zona), un centro “facilitación para el desarrollo sostenible y educación ambiental”.

“Nosotros desde la comisión de desarrollo rural sustentable del ayuntamiento, vemos de especial interés que este proyecto se lleve a cabo porque se generará una educación del cuidado de nuestra laguna; es parte del proyecto con el tema de mantenimiento y rehabilitación de los afluentes. Creo que es importante generarlo, de qué nos ganamos rehabilitar si no hay educación de las personas que vivimos en torno a ella, que a fin de cuenta somos los que tenemos en nuestras manos que esos cambios para bien sean permanentes”, señala el regidor de Villa Corona, Francisco Moncayo.

“Yo he estado muy al pendiente, manejándome como intermediario, tratando de hacerle ver al ejido los beneficios que conlleva este proyecto, así como mantenerme en la línea y apoyar a Geoalternativa porque es un proyecto vital”, añade.

Alude a “algunos malos entendidos” que atoraron el proyecto, pero lo cierto es que se trata de una gran oportunidad, dado que hay recursos públicos disponibles y un proyecto ya elaborado. Lo mejor, agrega, “ellos son los dueños y lo operarán”. Toda la región tiene puestos sus ojos sobre el ejido. El proyecto lleva seis meses de retraso desde que se le dotó de presupuesto. La decisión de la asamblea, mañana, es fundamental.

“Tenemos cinco años con agua, no debemos perder ese valor”, señala enfática Cinthya, una joven que apenas rebasó los 20 y nunca vio la laguna entera, sino a partir de 2012.