Un joven que quería hacer justicia

Los contenidos que Eduardo acostumbraba publicar en su cuenta de Facebook estaban relacionados con la igualdad y su inconformidad con los problemas sociales.

Monterrey

Su espíritu era igual al de muchos jóvenes: aventurero y en busca de la justicia.

Sin ser un héroe en traje de bombero, policía o paramédico, Eduardo Villanueva Navarro, de 25 años, buscaba la igualdad y luchó como un ciudadano común contra la delincuencia, aunque perdiera la vida junto a su madre la noche de este sábado, mientras la festejaba.

Villanueva cursaba el octavo semestre de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma de Nuevo León, sitio donde era admirado por su inteligencia, sencillez, por su preocupación por el prójimo y la igualdad en los derechos. Se graduaría en diciembre próximo.

Lalo, como lo conocían sus amigos, se encontraba con su madre Verónica Navarro en el centro de San Nicolás cuando un grupo armado lanzó una ráfaga de balas a un bar, siendo víctimas inocentes al perder la vida ambos.

En su muro de Facebook, Eduardo hizo una última publicación el 5 de mayo, una fotografía con su hermano Oscar; el resto de las publicaciones son mensajes de familiares y amigos que lamentan la pérdida del joven y su madre en los hechos del sábado.

En sus publicaciones se observa una constante: la búsqueda de la igualdad de los derechos, en imágenes buscaba hacer eco de las voces de los grupos minoritarios y a quienes irónicamente como él, fueron víctimas de la violencia.

Incluso una de sus imágenes, compartida hace algunos meses, señala la dicha de vivir un día más, y la importancia de disfrutar cada minuto su existencia.

Pero la noche en que murió no fue la única ocasión que Lalo sufrió en carne propia la inseguridad.

Hace algunos meses, apenas en diciembre pasado, Eduardo sufrió un asalto en un camión urbano: los ladrones intentaron despojarlo de su celular y otras pertenencias.

Contrario las recomendaciones oficiales,  el joven se resistió y sin armas ni chaleco blindado le hizo frente a los criminales por el simple hecho de no permitir la injusticia de arrebatar sus pertenencias.

Entre sus publicaciones comunes se encontraban denuncias por abusos de autoridad y de gobernantes, de protección a fauna y flora en riesgo; de los delitos donde se castigaba a los pobres y la impunidad de los delincuentes de cuello blanco; así como la libertad de expresión.

Tanto Eduardo como su madre Verónica se suman a la lista de civiles inocentes víctimas de la delincuencia en Nuevo León, en tanto los actos criminales continúan.

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Arquidiócesis reclama distracción electoral

El presbítero José Francisco Gómez Hinojosa reconoció que aunque se tienen avances en las acciones para combatir el crimen, mas no son suficientes, pues las autoridades se preocupan más por las campañas electorales anticipadas que por cumplir con su trabajo.

Esto lo mencionó tras celebrar la misa dominical de la Catedral, en lugar del arzobispo Rogelio Cabrera López.

“Esta idea de que la inseguridad ya terminó, no la compartimos. No está a los niveles de hace algunos años, pero sigue presente. Reconocemos todos los esfuerzos que se han venido haciendo en los últimos años, pero me parece a mí que eso todavía no es suficiente.

“Sobre estos procesos electorales tan adelantados, ojalá las autoridades se centraran en su responsabilidad y lo que se tiene que hacer”.

El líder religioso explicó que esta alza de inseguridad se recoge con testimonios de personas que se acercan a los sacerdotes de colonias y comunidades.

“En las parroquias, de las periferias y de los municipios sigue creciendo esta inseguridad. Yo creo que es lo que hay que atender a nivel estatal o municipal porque hay robo a casas, robo a mano armada, asaltos, secuestros”.

Nadia Venegas/Monterrey

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