Les llega reto “divino”: esquivar a los “Ironman”

Los fieles que acudieron a la misa dominical en la Catedral Metropolitana se toparon con los ciclistas del triatlón Ironman 70.3, a quienes les sacaron la vuelta.

Monterrey

Pago de estacionamiento, 15 minutos de caminata y atravesar el “tráfico” de alta velocidad para cumplir la cita de cada domingo en la mañana y llegar a misa en la catedral.

Decenas de fieles católicos fueron los damnificados por los “hombres de acero”, cuando el cierre de las calles Zaragoza y Zuazua, por la carrera ciclista les obligó a buscar espacio para sus vehículos en la zona comercial.

Franeleros y operadores de estacionamientos en las calles de Escobedo y Padre Mier hicieron su agosto en marzo, y colateralmente los taqueros de Padre Mier vieron incrementada su clientela, pues además de los desmañanados de costumbre, recibieron unos cuantos clientes más.

Pero conseguir estacionamiento no era el principal de los retos, sino conseguir cruzar ambas calles mientras cientos de ciclistas circulaban a alta velocidad.

Personas de la tercera edad fueron las que más padecieron el inconveniente, por lo que frente a la Catedral había un operativo especial con elementos de Fuerza  Civil que les ayudaban a llegar desde la plaza Zaragoza hasta las puertas de la iglesia.

“Pero qué bueno, que hagan deporte, cosas buenas, no me importa correrle tantito”, dijo doña Rosario a sus 76 años, quien iba escoltada por su hija y su nieta.

“Hace mucho que no caminaba por la plaza Zaragoza, voy a llegar tarde a misa, pero creo que Nuestro Señor entenderá”, dijo mientras miraba con curiosidad a los masajistas que se encuentran ubicados en torno al kiosco Lucila Sabella.

Los hombres de acero invadieron la ciudad de Monterrey, que por 10 horas se convirtió en escenario de una competencia de alto nivel.

Los agentes viales cerraron los accesos a los carriles exprés de Constitución y Morones Prieto. Policías de Fuerza Civil se desplegaron en el circuito que comprendió el Par Vial desde Gonzalitos hasta el puente Azteca, en las entrecalles, puentes y avenidas se les observó atentos.

El triatlón comenzó a las 07:00 de este domingo en el paseo Santa Lucía, aunque el viento provocó que el agua se ensuciara, los nadadores lo cruzaron de punta a punta. Algunos automovilistas aprovecharon como palcos los puentes vehiculares.

Posteriormente el Par Vial fue la superficie para que rodaran las bicicletas profesionales y otras no tanto. También fue donde se registraron varios incidentes menores atendidos por los cuerpos de auxilio.

La última prueba fue la carrera al interior del Parque Fundidora. La expectativa era el clima, pues Monterrey y sus drásticos cambios eran un reto para los participantes quienes al final agradecieron el aire fresco.

Las cifras oficiales indican que participaron alrededor de dos mil 400 atletas y en este fin de semana se obtuvo una derrama económica de 50 millones de pesos.

Un nuevoleonés subió al podio, Francisco Serrano, quien obtuvo el segundo lugar en la categoría elite varonil.

El caos esperado en los carriles exprés de Morones Prieto y Constitución no llegó; el tráfico se complicó en algunas ocasiones  en el primer cuadro de la ciudad y la avenida comercial Morelos comenzó a recibir visitantes un poco más tarde que de costumbre.

La ciudad volvió a la calma poco después de las 15:00, cuando la mayor parte de los competidores se encontraba ya en uno de los últimos puntos del circuito, al interior del Parque Fundidora.