Entre insultos y sin mejoras en el servicio, los operativos al transporte público

A los usuarios también les molesta que se realicen este tipo de supervisiones porque pierden tiempo en el traslado.
Los usuarios se quejan cuando el chofer del camión es detenido para la inspección.
Los usuarios se quejan cuando el chofer del camión es detenido para la inspección. (Nacho Reyes)

Guadalajara

Se rebasan los límites de velocidad, se sube o baja pasaje donde se quiere, hablan por teléfono, escuchan música o se acompañan de otra persona mientras manejan. También se transita por el segundo o hasta tercer carril, prefieren no dar la parada a jóvenes con transvales o personas con sillas de ruedas.

Esos “malos hábitos” del transporte público siguen generalizados entre las rutas del transporte público en la Zona Metropolitana de Guadalajara y no importa que el camión tenga diez años de antigüedad o apenas algunos meses de haber salido de la agencia, el servicio sigue igual.

Desde hace más de un año, nació un tipo de “rivalidad” entre los choferes y los transportistas contra las toritas, adscritas a la Policía Vial. Los primeros piden “criterio”, las segundas que se cumpla la Ley de Movilidad.

Un día común, poco antes de las 12:00 horas se realiza un operativo de supervisión al servicio del transporte público a cargo de la Dirección General de Transporte Público en el cruce de la avenida 8 de Julio y la calle 3, de la Zona Industrial. 

Ese día los camiones son parados constantemente por no tener encendidas sus luces, no tener un limpiaparabrisas o circular en segundo carril, incluso, uno de los choferes hace algunos días fue sancionado y de nueva cuenta recibió folio.

“Yo pierdo vuelta y pierdo dinero (cuando nos detienen en operativo). Ayer acaban de pagar un (folio) de 700 pesos. Nada más estoy trabajando para pagar folios, ya no tiene chiste. Nosotros nos damos la madre todo el pinche día trabajando y ellos muy a gusto dando folio. Se chinga uno todo el puto día y la parte de la tarde y la noche. Y en la mañana sacas tu primer vuelta y sales a liquidar y vas a pagar el folio, todo el puto día allá parado”, compartió el operador que fue detenido por no contar con un limpiaparabrisas.

Miradas de enojo y las mentadas de madre son constantes por parte de los choferes. Los chiflidos, quejas, enojos y hasta escupitajos de los usuarios que tienen prisa por llegar a su destino también son parte de estos operativos.

“Los usuarios nos pelan los dedos, nos insultan, muchas cosas. La gente se baja porque va a sus trabajos más que nada. Lo que tratamos de hacer es transbordarlos cuando vemos que vamos a tardar”, cuenta una de las oficiales.

En estos operativos participan cerca de diez personas, entre los oficiales de la policía vial y personal del área jurídica de la Dirección General del Transporte Público de la Secretaría de Movilidad. Esto complica a los choferes y a los oficiales de Movilidad el intercambiar una “mordida”.

“Estos operativos están mal ¿no? porque ya no hay modo, ni modo de decirles que de a tostón para todos, son un chingo”, dijo con una carcajada otro chofer sancionado por transitar en segundo carril. “Hablando al cabrón es más fácil con un (oficial), y desembolsar 100 baros si tu quieres”, añadió quien tuvo que destinar el salario de un día y la parte de otro para pagar la multa.

De lunes a domingo se realizan operativos para revisar al transporte público en turnos matutino y vespertino. Estos cambian de ubicación durante la jornada pues los conductores se avisan. En estos se revisan el cumplimiento de la Ley entre lo que se incluye la calidad del servicio y el estado de las unidades.

Las revisiones siguen y ahora se trasladan a la avenida Vallarta. Un chofer se detiene a  tomar pasaje, pero mientras eso sucede él habla por teléfono y nunca se dio cuenta que ahí se encontraban los oficiales, cuando los vio trató de esconder el aparato, pero no le funcionó por lo que le pidieron que bajara del camión.

“¿Cómo va a ser posible que parado subiendo gente? me hablaron y contesté. Estoy parado no circulando. Ni modo que todo el día no contestemos el teléfono. Deberían de usar más criterio”, justificó el trabajador del volante.

Una de las toritas le respondió que para poder responder el teléfono era necesario detener el vehículo y apagar el motor, por lo que se procedió al folio.

Durante esa tarde tres camiones fueron llevados al corralón por superar el límite de velocidad que se midió con un radar, otro por no contar con la documentación del camión.

También hay las reconciliaciones. En uno de los operativos pasó un chofer y decidió bajarse para pedirle disculpas a una de las toritas por llamarla “putita” cuando ella le aplicó una infracción. Ya estando ahí le pidieron documentación. Se fue con folio pero perdonado por aquel insulto.