Insulinas modernas disminuyen 40% hipoglucemias graves

Entre los médicos prevalece resistencia a usar insulina en pacientes con diabetes tipo 2, por temor a propiciar crisis ante una caída en el nivel de glucosa.
Comparativo entre las antiguas jeringas y las plumas modernas
Comparativo entre las antiguas jeringas y las plumas modernas (Maricarmen Rello)

Guadalajara

México es uno de los países con baja tasa de insulinización para el control de la diabetes en el mundo. Mientras en Japón se emplea este tratamiento en casi 30 por ciento de la población diagnosticada con esta enfermedad y en Europa y Estados Unidos supera el 20 por ciento, aquí apenas el 13 por ciento de los diabéticos utilizan insulina para su control, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud 2012 (Ensanut). Y es que entre los médicos hay resistencia a prescribir insulina a los pacientes con diabetes tipo 2, por temor a propiciar crisis por una caída en el nivel de glucosa.

“En el uso de cualquier insulina siempre puede haber riesgos, sin embargo, hoy las insulinas basales de acción prolongada permiten un mejor control”, destacó el doctor Miguel Escalante Pulido, jefe del Servicio de Endocrinología del Centro Médico Nacional de Occidente (CMNO) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Entrevistado por MILENIO JALISCO durante el primer Foro de Actualidades en Diabetes celebrado en Puerto Vallarta, el endocrinólogo indicó que en el mercado existen alternativas farmacológicas que aminoran este riesgo. Las insulinas modernas han disminuido hasta 40 por ciento las hipoglucemias graves y permiten mantener un control glucémico de manera eficaz. Además, ofrecen ventajas adicionales gracias al uso de dispositivos (plumas) que sustituyen a las jeringas empleadas tradicionalmente para su aplicación.

Este tipo de terapias de acción prolongada se cuenta insulina degludec, que cumple su primer año en el mercado mexicano —fue el segundo país donde se lanzó— con cerca de diez mil pacientes usuarios. Una muy buena respuesta. “En términos generales la mayoría de los médicos que están utilizando esta insulina lo hacen porque el perfil del paciente es aquel que tiene un riesgo mayor de hipoglucemia y requiere de apoyo para mantener el control. Con esta insulina se tienen ventajas como puede ser su aplicación una vez al día, la seguridad de que sí se pasó el horario de aplicación no perderá el efecto metabólico por ser de larga duración.

Del total de pacientes diagnosticados en México, 5 por ciento tienen diabetes tipo 1, quienes requieren forzosamente la aplicación de insulina. El 95 por ciento tiene diabetes tipo 2 —cerca de ocho millones de personas—, pero sólo una mínima parte usa insulina como terapia complementaria, no obstante que las guías internacionales en el manejo de la enfermedad recomiendan su uso de forma temprana. Al respecto, la endocrinóloga Mariana Mercado refirió que eventualmente los pacientes con diabetes tipo 2 van a requerir insulina.

Recordó que tan pronto se diagnostica la diabetes tipo 2 el paciente debe iniciar tratamiento con fármacos orales, desde metformina, que es el básico, a la que se pueden añadir otros medicamentos. Si bien, la presencia de descompensaciones recurrentes es un indicativo para pensar en integrar insulina.

La señora María Trinidad Marrón, nacida en Michoacán, hoy vecina de Puerto Vallarta, fue diagnosticada con diabetes tipo 2 cuando tenía 46 años de edad. Compartió que recibir la noticia fue un shock para ella, madre de ocho hijos. “Y le pedí a Dios que me ayudara a sobrellevarla”. La siguiente década la pasó con medicamentos orales y aunque dijo llevar una dieta, continuamente tenía valores de glucosa muy altos: hasta 500 dc/ml en sangre, padeciendo los síntomas de ello: gran fatiga, mucha sed, constantes idas a orinar, visión borrosa a veces negra. Fue hasta hace seis meses que su médica le prescribió insulina. Trini señaló que su vida es otra, ya no sufre estos síntomas tan marcados y tras aplicarse su dosis cada noche “duermo muy tranquila”.

 

 

 

DISPOSITIVOS

El uso de insulina para el tratamiento de la diabetes data de 1925: una tableta que se tenía que diluir y luego ser inyectada con una gran jeringa. Durante 60 años sólo hubo jeringas, hasta 1985 en que se lanza el dispositivo en forma de pluma (diseñado en Dinamarca), donde se carga el vial o ámpula (como se carga un cartucho de tinta). La tecnología ha evolucionado desde entonces. Marino Fernández Martínez, endocrinólogo y gerente médico de Novo Nordisk México detalló  que hoy los dispositivos tienen una aguja finísima, que aminora sensiblemente el dolor.

De acuerdo con Fernández Martínez, 80 por ciento de los pacientes aún emplean la insulina convencional, que requiere de una jeringa y de una solución que debe moverse suavemente para integrarla.

En su caso, la insulina degludec está disponible en la única pluma precargada que ofrece un botón para dosificar que es de fácil manejo para los adultos mayores y para quienes tienen problemas motrices o de visión (una complicación común de la diabetes) y permite dosis de hasta 80 unidades en una sola aplicación. El costo por unidad redunda en 1.16 pesos.

Trini invierte 1,800 pesos al mes en su tratamiento con insulina degludec, que incluyen cinco plumas y 60 unidades por día de insulina.  

En el sector oficial se dispone de alternativas de insulina de acción prolongada, aún no de insulina degludec.

En el Primer Foro de Actualidades en Diabetes, donde participaron cerca de 200 médicos, se anunció el próximo lanzamiento de ryzodeg, la primera insulina que integrará en una sola fórmula los dos tipos de insulina: basal de acción prolongada (insulina degludec) y de bolo (insulina aspártica), esta última requerida por los pacientes con diabetes tipo 1 antes de la ingesta de alimentos para contrarrestar la elevación  natural de la glucosa en sangre.

El doctor Fernández Martínez confirmó que México será el primer país del mundo en disponer de esta alternativa a fines de este año. “Hay un problema grave de diabetes aquí, pero un gran apoyo por parte de la Cofepris [Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios], para ofrecer más y mejores tratamientos para su atención”, apuntó el entrevistado.

Estas alternativas se seguirán impulsando en el sector privado pero en el futuro se espera que se vayan integrando a los cuadros básicos del sector público; con la certeza de que un buen control de la diabetes redunda en el ahorro en recursos para el paciente, su familia y las instituciones.