“No soy ingeniero para saber si malla de súper carretera resiste”

Ante la caída de grandes rocas de los cerros, el titular de Protección Civil de San Luis Potosí, Gerardo Cabrera asegura que la concesionaria hace trabajos constantes para evitar percances.
Gerardo Cabrera Olivo, titular de Protección Civil en San Luis Potosí.
Gerardo Cabrera Olivo, titular de Protección Civil en San Luis Potosí. (Imelda Torres)

Ciudad Valles

El coordinador estatal de Protección Civil en San Luis Potosí, Gerardo Cabrera Olivo dice no ser ingeniero para saber si la malla protectora instalada sobre los cerros que rodean algunos tramos de la supercarretera Rayón – La Pitahaya sea resistente, pero señala que pediría una opinión para tener el dato preciso.

Inaugurada el 12 de septiembre del 2013 por Enrique Peña Nieto, la carretera que une de forma más rápida Ciudad Valles con Rioverde y la capital potosina ha tenido constantes deslaves de piedras, tierra y rocas de más de una tonelada de peso que afortunadamente hasta ahora no han generado una tragedia pero el peligro es latente, sobre todo porque cuenta con tramos con curvas prolongadas. Al hacerse el trazo de la vía dinamitando y partiendo cerros, estos quedaron con material que poco a poco se ha ido desgajando e incluso se criticó en un principio porque se decía que la malla era tipo gallinero.

"No soy ingeniero para saber si es resistente, pero pediría una opinión, pero lo que veo y percibo es que las mallas han estado ayudando mucho porque hay ahorita grandes rocas detenidas con ésta y si no fuera resistente yo creo que no estuvieran ahí atrapadas porque esto permite que no caigan a la cinta de rodamiento", expresó el funcionario quien este viernes estuvo en Ciudad Valles participando en la capacitación a nuevas autoridades electas de los ayuntamientos.

Dijo que la empresa concesionaria de esta rúa de cuota continúa poniendo malla y que en algunas áreas está haciendo otro tipo de infraestructura arriba de los cerros para que en esas zonas laderas de peligro el agua sea canalizada a arroyos y no escurra y ablande la tierra y genere el talud.

Apenas el pasado martes 23 de junio por la mañana, un enorme pedazo de piedra y otras decenas más pequeñas se desgajaron en el kilómetro 30.