Cada 2 minutos fallece una persona por infarto

90% de muertes se evitarían con RCP y un desfibrilador, en cuyo manejo pueden capacitarse hasta niños desde los de 10 años.
La mortalidad en los jóvenes se ha elevado a causa de los infartos fulminantes.
El especialista apuntó que las primeras dos horas de atención son vitales para salvar a un paciente infartado (José Luis Tapia)

Guadalajara

En México cada dos minutos fallece una persona por infarto fulminante, infarto al miocardio o muerte súbita, cantidad que se ha incrementado en los últimos años y que representa la primera causa de muerte directa en el país, aseguró el cardiólogo Luis Manuel Espinosa Castillo, académico de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
 
El infarto, es incluso una de las complicaciones de la diabetes y la insuficiencia renal, precisó el médico, tras referir que a finales de la presente década (hacia el año 2020) 60 por ciento de las muertes en territorio nacional se deberán a una afección cardiaca, en su mayoría resultado de la fibrilación (contracción espontánea, asincrónica y desordenada de las fibras musculares del corazón, conocidas como arritmias).
 
El coordinador de la carrera de Técnico Superior Universitario en Emergencias, Seguridad Laboral y Rescates de la UdeG, resaltó que hasta 90 por ciento de los decesos por infarto podrían evitarse por medio de la reanimación cardiopulmonar (RCP) y el uso de un aparato desfibrilador, en cuyo manejo pueden capacitarse niños desde los 10 años de edad.
 
“Con esta intervención los testigos de un ataque cardiaco podrían salvar a la persona en nueve de cada diez casos; pero sin RCP y desfibrilador sólo el 5 por ciento puede salvarse”, sostuvo el experto quien impartió este viernes un curso de capacitación a periodistas sobre el tema.
 
Espinosa Castillo detalló que el grupo más afectado por infarto es el de los adultos mayores (70 por ciento de los casos), pero también se pueden presentar infartos en adultos de mediana edad, jóvenes y hasta en niños. En este contexto refirió que las enfermedades cardiovasculares se han incrementado 50 por ciento en los últimos doce años, tras multiplicarse los factores de riesgo que las desencadenan: obesidad, diabetes, tabaquismo, contaminación ambiental, abuso de alcohol y drogas, entre otros.
 
El especialista apuntó que las primeras dos horas de atención son vitales para salvar a un paciente infartado; por lo que promueve la cardioprotección: una serie de acciones encaminadas a la prevención y tratamiento oportuno de una persona que puede sufrir o ya ha sufrido un infarto; las cuales incluyen proveer de la RCP correctamente y ofrecer la desfibrilación (técnica que se emplea para restituir el ritmo normal y coordinado de los latidos del corazón mediante descargas de corriente continua).
 
El cardiólogo sostuvo que una buena política de cardioprotección pasa por capacitar a policías, “porque son los primeros en llegar al sitio donde ocurre una urgencia”, en RCP y manejo del desfibrilador; así como contar con estos aparatos al alcance de la mano: esto es en edificios y sitios de concentración. También es deseable capacitar a servidores públicos, comunidades escolares (maestros, alumnos y hasta padres de familia), personal de empresas de bienes y servicios, etcétera.
 
A pregunta expresa respondió que Jalisco aún está en pañales, pues ni siquiera la zona metropolitana de Guadalajara tiene una cobertura suficiente para responder ante la urgencia médica de quien sufre un infarto, lo que a su juicio obedece a “que falta información” sobre la magnitud del problema de salud pública que representa el infarto.