El Colli y Tala, los dolores de cabeza de La Primavera

Esas zonas concentran hasta once incendios desde el 2000; el OPD del bosque busca prevenir para reducir incidencias; las actividades humanas provocan todos los siniestros.
Los incendios de este año han causado afectaciones en 717 hectáreas.
Los incendios de este año han causado afectaciones en 717 hectáreas. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

La Primavera es uno de los bosques más asediados del país. La estadística de la temporada de incendios arroja datos contundentes: es el hombre el responsable de la totalidad de los daños por fuego en esta sierra, principal proveedora de servicios ambientales del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG).

Los 120 eventos que se han presentado en 2016 tienen por causa actividades económicas, de recreación e incluso de orden delictivo. 80 por ciento nacieron en la difusa frontera entre la demarcación protegida por el decreto presidencial de 1980, y las zonas de mayor dinamismo urbano, entre las que sobresalen que son los cerros de El Colli y Pelón, al oriente, y Tala, al poniente.

No obstante que es el triple de eventos en comparación con 2015, el director del organismo público descentralizado Bosque La Primavera, Marciano Valtierra Azotla, destaca la conjunción de factores que permiten un combate oportuno, lo que ha reducido los impactos de los fuegos, no obstante que el pronóstico de esta temporada era crítico ante las altas temperaturas y la gran cantidad combustible acumulado en la floresta tras cuatro años de baja superficie siniestrada.

“La superficie afectada son 717 hectáreas, contra 246 ha del año pasado (…) una explicación es que también estamos atendiendo los incendios que están afuera de la reserva, dado que está demostrado que pueden afectar o poner en riesgo al bosque; de la estadística de los primeros 118 incendios que hemos atendido, 83 se dieron fuera del área protegida, lo que enfatiza la amenaza que hay en el entorno que rodea al bosque”, subrayó.

El funcionario señala que una de las primeras prioridades planteadas al surgir el OPD, entre 2013 y 2014, fue mejorar el modelo de combate de fuego. Y a su juicio, los resultados han dado de forma progresiva la razón a ese enfoque.

“Como OPD nos vamos aproximando a un modelo de atención que involucra a municipios [Zapopan, Tlajomulco de Zúñiga y Tala], brigadas comunitarias, brigadas de la Semadet [Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial], y con las de la Conafor [Comisión Nacional Forestal]; de este modo, tenemos una fuerza de tarea de 17 brigadas para el área natural protegida; evidentemente no solamente atienden La Primavera, si hay un incendio en otro lado se mueven para allá, pero el punto es que todo este entramado institucional que se ha establecido nos está permitiendo ser más eficientes en la detección y llegada, y más eficaces en el combate”, pone en relieve.

Además de esa fuerza de brigadas, hay un helicóptero que Zapopan contrató para atender su demarcación, y otra aeronave que el gobierno estatal ha puesto a disposición del combate. Valtierra Azotla considera que el grave incendio de 2012, que llevó el fuego por un tercio de estas montañas, ha sido el inicio de un aprendizaje de mayor eficiencia en combate, pero además, de investigación y trabajo preventivo.

“Le hemos hecho una apuesta muy fuerte al tema de la prevención; yo cuando llegue pedí hacer un análisis histórico de los incendios, cuando menos de los últimos quince años, para entender e identificar de manera específica en dónde tenemos las principales zonas de riesgo; se identificaron que en el municipio de Tala, hacia la zonas de cultivo de caña, por un lado, y hacia el cerro de El Colli, en Zapopan, eran por mucho las zonas de atención donde debíamos enfocar las baterías, en términos preventivos y reactivos”. El mapa anexo demuestra que las manchas más oscuras, esto es, incidencias de incendio que en algunos casos rebasan diez eventos, se dan justamente en esas dos demarcaciones, seguidas de cerca por el Cerro Pelón, donde se ubican los fraccionamientos Bugambilias y El Palomar.

El resultado de este año es lógico, “en El Colli ha bajado un poco la incidencia, porque hemos tenido más presencia institucional ahí”. Fue justo la zona de El Tizate, pegada a este volcán extinto, donde comenzó el devastador evento de abril de 2012. “Acabamos de ir a apagar otro conato, no puedes bajar la guardia”, advierte.

Los 3 componentes

El director del OPD detalla los tres elementos que ha pretendido potenciar desde que asumió la dirección, hace más de año y medio.

Está el tema de la prevención, “una fuerte apuesta a través de acciones en campo, brechas corta fuego, líneas negras, manejo de combustible para bajar el riesgo”. El segundo componente “es la capacitación y el fortalecimiento de la capacidades técnicas de nuestros brigadistas; cuando cumplimos los 36 años de la reserva, incorporamos como parte de las buenas noticias una reasignación presupuestal para este ejercicio fiscal de 2016, de tres millones de pesos, etiquetado desde el Congreso, para contratar a brigadistas forestales, lo que permitió subir el número de brigadistas, que eran nueve, a otros 24 que pudimos contratar, para todo el año”.

Ya hay de ese modo cuatro brigadas distribuidas por los diversos puntos de la reserva y que no solo atienden siniestros, sino que refuerzan los trabajos de prevención, y dado el caso, se suman a las labores de restauración de los ecosistemas históricamente afectados.

El tercer componente, añade el director del OPD, es “una fuerte coordinación interinstitucional, hablas de capacitación, de fortalecimiento de los cuadros, de los brigadistas, pero la correcta coordinación interinstitucional nos ha permitido un modelo de atención, que yo diría es único en el país: no hay ningún área protegida que tenga esta capacidad, esta fuerza de tarea […] creo que hay condiciones para transitar a un modelo de atención mucho más fortalecido, y consolidarlo e institucionalizarlo; Zapopan tiene en términos de sueldo las brigadas mejor pagadas, pero por qué no pensar en transitar hacia allá en Tlajomulco, en El Arenal, y así consolidar mucho la atención”.

Pero la atención no basta; si los ciudadanos de Guadalajara y de los poblados circunvecinos, no son convencidos de que sus actividades pueden generar destrucción, no se habría hecho la tarea bien, y sobre todo, no se garantiza nada a largo plazo. “Es claro, los incendios son en 100 por ciento de origen antrópico, tenemos que ser eficaces para que no se salgan de control, pero también hay condiciones de mejora en atender las causas”.

El equipamiento todavía presenta problemas: faltan vehículos, falta mejorar y modernizar la herramienta, es indispensable cambiar los uniformes. Espera Valtierra Azotla que este ciclo cierre sin mayores sobresaltos.

“Es verdad que tuvimos muchos (en 2015 se habían registrado 40, y en 2014, 62); pero ninguno fue de alta severidad, ninguno se salió de control; la superficie quemada con respecto al número de incendios es de seis hectáreas, y del total de superficie afectada, sólo 2 ha son con afectación arbórea”, concluye el funcionario.

La costa, a salvo

El paso del huracán Patricia por la región Costa Sur de Jalisco generó alertas en el sistema de prevención y combate de incendios ante la enorme cantidad de árboles muertos y otros combustibles que arrojó el meteoro a su paso por las montañas de la reserva de la biosfera Chamela Cuixmala, y hacia el norte, a las montañas de Cacoma, en la región Sierra Occidental.

Al menos en el primer caso, que es donde los efectos de entrada en tierra fueron más devastadores, el trabajo de los responsables de la demarcación protegida refleja una baja incidencia de fuego, aseguró a MILENIO JALISCO el coordinador científico de la Fundación Cuixmala, Álvaro Miranda.

“La mayor parte de ellos menores y fuera de la reserva. Solo tres dentro de la reserva que ya fueron controlados […] efectivamente, Patricia ha modificado las condiciones y eso puede favorecer que el fuego ahora penetre al bosque, cuando en condiciones normales no lo haría. Sin embargo hay que ser claros y los casos que hemos tenidos son ocasionados deliberadamente o por descuido de la gente. Estamos monitoreando continuamente lo que ocurre a nuestro alrededor”, destacó.



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