CRÓNICA | POR CECILIA ROJAS

Después del humo, llega la carencia para Lerdo

Los que pudieron irse de casa lo hicieron y quienes no tenían otro lugar a donde ir, tuvieron que soportar el humo y el tóxico mal olor.

Al entrar a Ciudad Jardín puede observarse un cartel lleno de flores, sin embargo por cuatro días la Comarca Lagunera sufrió en distinta medida las consecuencias de un incendio no contenido a tiempo. 

Algunas familias tuvieron que cambiar de casa mientras duraba el siniestro.
Algunas familias tuvieron que cambiar de casa mientras duraba el siniestro. (Especial)

Lerdo, Durango

El pasado miércoles comenzó a incendiarse el relleno sanitario de Lerdo. 

En su momento, en lugar de pedir apoyo a Bomberos de otras ciudades como Torreón o Gómez, el director de Protección Civil de este municipio determinó que era incontrolable y ordenó a los tragahumo retirarse. 

Durante la noche del jueves el humo se apoderó de la ciudad. Llegó también a Gómez y a Torreón donde varias personas reportaron haber percibido en el menor de los casos, el olor del humo, y en el peor, haberlo tenido presente.

En general, las personas afectadas manifestaron que las autoridades se tardaron en actuar para prevenir todos estos malestares.

Las calles parecían cubiertas de neblina espesa. Los que peor la pasaron fueron los vecinos de las colonias ubicadas al poniente de Lerdo. 

San Isidro, la más antigua de toda la Comarca, San Fernando, Quintas San Isidro, San Gregorio, 18 de Julio y circundantes, vivieron el incendio en sus propias viviendas. 

La gente reportó molestias en los ojos y en la garganta. Quienes tuvieron oportunidad decidieron dejar sus viviendas, entre ellos la familia Padilla, que fueron a casa de su suegra en Gómez Palacio. 

"Alcanzamos a ver el cielo rojo. Todo el humo se metió en las casas. Tratamos de poner trapos húmedos en las puertas para evitarlo pero no fue posible", señaló Óscar, padre de esta familia. 

Ellos fueron unos de los afortunados. Los demás tuvieron que padecer con las molestias, porque casi ninguna de estas familias tiene algún otro lugar al que irse. 

"Nos poníamos trapos mojados en la cara, pañuelos, a ver si así se sentía menos. Los niños fueron los que más la sufrieron", indicó Vicente, habitante de la San Isidro. 

"No tenemos otro lugar para ir, así que nos tuvimos que quedar". 

En particular los bebés pequeños, que no dejaban de toser pues sus organismos delicados fueron agredidos por esta humareda brutal, llena de partículas suspendidas de basura, altamente tóxica. 

"Vimos el humo desde que empezó pero pensamos que lo iban a apagar pronto. Vimos que llegaron los bomberos de Lerdo bien tarde, como tres horas después, pero quién sabe por qué se fueron", destacó Rosa Elena, también de San Isidro. 

"Mi mamá está muy malita y estaba asustada por que pensó que el incendio se iba a venir hasta la casa", agregó la joven madre de familia". 

La señora María, su mamá, también la pasó bastante mal al tener que respirar todo ese humo. Rosa Elena y sus hermanos consiguieron algunos cubre bocas, pero no bastaron. 

Aún falta por determinar si alguien resultó con algún problema de salud grave, o tuvo la mala fortuna de que sus precarios problemas de salud empeoraran. 

Apenas este viernes, las autoridades del municipio se dignaron a acercarse a los pobladores para saber cómo estaban.

En medio de la contingencia, que para la autoridad aparentemente no lo fue, el municipio cuenta con alegres anuncios en diversos puntos, como el de la entrada al Miguel Alemán, un letrero que dice "Lerdo", cubierto con flores, muy primaveral. 

O el anuncio del Lerdantino, "Espéralo", en el puente peatonal de la Secundaria Flores Magón. Los recursos existen. El uso que se les da podría hacer la diferencia entre hechos como este incendio y otros que revisten importancia mayor. 

"Por decir que les dieran más máquinas a los bomberos o capacitación. Ellos hacen todo el trabajo urgente y nunca se rajan", comentó Edith, vecina de Quintas San Isidro. 

rcm