Es más importante cuidar las parcelas que festejar

Comunidades rurales en el Valle de Tulancingo.
 Se trata de un fecha especial para la gran mayoría, pero hay prioridades por atender.
Se trata de un fecha especial para la gran mayoría, pero hay prioridades por atender. (Arturo González)

Acaxochitlán

En los límites de los municipios de Tulancingo, Cuautepec y Acaxochitlán se ubican dos comunidades con alto grado de marginación, en donde la llegada de la navidad para la familias que ahí habitan es más una preocupación que un aliciente.

El frío que entorpece el proceso de producción de sus parcelas, es el principal enemigo que los limita de alimento y de obtener recursos por la venta de sus cosechas.

A 2 mil 580 metros de altitud y con sólo caminos rurales, los casi 100 habitantes de las comunidades de Ojo de Agua y la Mesa se encuentran exentos del consumismo que predomina en la época por la falta de recursos y su lejanía.

Metros antes de llegar a este punto, se puede sentir un panorama desolador para los habitantes que, a pesar de ello, todos los días se esfuerzan por continuar con su vida un día a la vez.

Para Augusto Sánchez y su familia, que llevan toda su vida residiendo en una de estas localidades, la noche del 24 de diciembre y si las condiciones se lo permiten cenan pollo con verduras, pero difícilmente cuentan con recursos para instalar árbol o demás adornos navideños en sus casas.

Casi todos los años celebran esta época sin regalos, el 25 de diciembre y el primero de enero de cada año tienen que trabajar para rescatar a sus sembradíos del intenso frío que azota esta región. El productor de alfalfa tiene que trabajar muy duro para cada día poder darle de comer a su familia y brindarles lo básico, por lo que muchas celebraciones pasan desapercibidas ante tal preocupación.

Este año ha sido muy complicado para él y su familia a raíz de la sequía que predominó a mediados del año, además de que actualmente las heladas han retrasado su producción y desconoce cuándo podrá normalizarse.

Al encontrarse lejos de muchas campañas de salud e informativas sobre la planificación familiar, el promedio de hijos que tiene cada familia es de cuatro y la de Augusto no es la excepción además que desde hace 5 años también vive con él su suegra.

Son los poblados que se encuentra a mayor altura en estos municipios y carecen de buenos caminos para llegar a ellos, por lo cual tienen que caminar por lo menos una hora luego de descender del transporte público.

Otro de los problemas que actualmente están padeciendo es la falta de agua, provocado principalmente porque muchos árboles han sido talados y eso impide que el agua pueda almacenarse en época de sequía. Este problema ha generado que en la zona a últimas fechas se sienta un incremento considerable de la temperatura de la tierra y de la misma forma un descenso en la cantidad de agua que utilizan para regar sus cultivos y cubrir sus necesidades.

Refiere que la fauna de este lugar ha decaído sensiblemente y temen que sus cultivos, así como algunos de sus animales lo resientan hasta el punto de que sea más complicado realizar su actividad. Han intentando realizar guardias para evitarlo, los taladores emplean mecanismos para evadirlos y consiguen extraer los árboles durante las noches o en distintos sitios del monte.

“Aunque sea poquito lo que comemos, pero gracias a Dios siempre ha habido qué comer, pero para otras situaciones como comprar regalos para Navidad o hacer una celebración especial no”. El acontecimiento que si celebran cada año es el aniversario de la Virgen de Guadalupe, para lo cual se organizan para hacerle el novenario correspondiente y pedirle, que más allá de que mejore su situación, todos los días tengan qué comer y sigan conservando su salud.

“Pues con que nos dé climas buenos para nuestra actividad y que no nos enfermemos es suficiente, por eso nunca lo pasamos por alto y le agradecemos el que nos cuide todos los años”.

Aunque acceden a programas asistenciales muchos les resultan insuficientes para todos los problemas que sortean cada año, principalmente del clima que en los últimos años ha impedido que sus hectáreas las aprovechen al 100 por ciento.

“Los programas nada más nos sacan del apuro, pero no nos encaminan a superar la mala situación que llevamos pasando en estos años”.