Homosexuales, alcohólicos y otros poseídos por el demonio

En Monterrey, algunas religiones mantienen la creencia en las posesiones diabólicas, y en algunos casos, sostienen que la homosexualidad y las adicciones son actos de Satanás.
Contrario a la Iglesia católica, los protestantes no creen que expulsar demonios sea tarea de unos cuantos.
Contrario a la Iglesia católica, los protestantes no creen que expulsar demonios sea tarea de unos cuantos. (Foto: Gabriela Jiménez)

Monterrey

La idea de que las preferencias homosexuales, los problemas con el alcoholismo y la drogadicción, e incluso las enfermedades mentales son provocados por demonios, sigue presente en el siglo XXI, en la ciudad de Monterrey.

Creencias como la mencionada son predicadas en un templo ubicado al sur de la metrópoli, que tiene lugar en una quinta de gran tamaño con salas para clases, oficina, comedor, auditorio, estacionamiento y áreas de esparcimiento.

Ahí, el pastor y fundador de esta iglesia, quien se negó a revelar su nombre, instruye en la doctrina cristiana a sus "hermanos en la fe", preparándolos para compartir el evangelio y enfrentarse cara a cara con el mismo demonio a través de las liberaciones.

"Todo comenzó en el huerto del Edén, cuando Adán y Eva fueron tentados", señala.

Para el ministro, la liberación espiritual va más allá de expulsar demonios de una persona.

El proceso en realidad inicia desde la conversión del individuo, es decir, cuando éste acepta a Jesús como salvador y empieza a "caminar con él".

Sin embargo, las prácticas pasadas del ahora "convertido" pudieron hacerlo objetivo fácil para Satanás: brujería, adivinación, homosexualidad, odio, codicia... y la lista parece no acabar.

"Cuando odias a una persona, cuando no perdonas, cuando haces un pacto con el Diablo, cuando buscas el dinero, cuando buscas los horóscopos para ver el futuro ya no estás contando con Dios, sino con fuerzas espirituales de las tinieblas", dice.

Es por ello que varios miembros de esta iglesia se encuentran listos ante la llamada de auxilio de algún poseído o una repentina manifestación diabólica.

A comparación de la Iglesia católica, esta sección de cristianos emplea un método más "libre" para expulsar demonios, pues no requieren una preparación especial rigurosa y tampoco tienen una serie de pasos definidos para llevar a cabo el ritual.

El religioso considera que cualquier persona puede liberar a un endemoniado, y dice que la estrategia de Satanás consiste en hacerle creer a la gente que ese don es de unos cuantos.

"Muchos dicen: 'yo soy experto exorcista'. Sí, cómo no. Cristo nos ha ordenado a nosotros ir y echar fuera los demonios", comenta citando la Biblia en Marcos 16:17: "Y estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echarán fuera demonios...".

El pastor cristiano recuerda su primer "enfrentamiento con el Diablo" hace aproximadamente tres décadas. Narra que, acompañado de un amigo, visitó a una adolescente de 15 años para orar por ella, pues padecía una enfermedad en la garganta.

"Un día fuimos a orar por una niña que tenía un problema en la garganta y resulta que le sale un demonio. El demonio me empieza a hablar, me dice que me va a matar y le cambia la voz así como a la de un hombre.

"Después la reprendo y le sale una lenguota como de quién sabe cuántos centímetros, se movía como víbora. Yo nunca había visto una cosa así (...), me enfrenté con el Diablo y él me conocía", cuenta con emoción.

Otra diferencia respecto al método católico para la expulsión de demonios es la inexistencia de intervención médica profesional.

De acuerdo al sacerdote Jacobo Salinas Estevané, de la Arquidiócesis de Monterrey, la Iglesia católica se toma tiempo suficiente para analizar a detalle el caso y descartar que la persona tenga un padecimiento mental, lo cual muchas veces puede confundirse con una posesión diabólica.

"Hay que tener mucha delicadeza, mucha experiencia en este campo para poder discernir si es una situación psiquiátrica o espiritual, o si coexiste el mal mental con el mal espiritual", puntualizó el presbítero.

No obstante, el pastor cristiano señala que ellos se valen de un sólo instrumento para "diagnosticar" a la gente: el discernimiento espiritual.

Según el pastor protestante, esta herramienta se desarrolla a base de la experiencia y la cercanía con Dios. Afirma que por medio de ella pueden conocer la raíz del problema de la persona que está poseída e identificar si se trata de una enfermedad.

Utilizando esa supuesta capacidad, el líder religioso sostiene que las personas con preferencias homosexuales, con problemas de adicciones o padecimientos mentales en realidad están controladas por demonios.

"Hay gente que está endemoniada, enferma, alcoholizada, gente en adulterio, en homosexualidad; esos son espíritus que están operando adentro de ellos", argumenta con seguridad.

Asimismo, lamenta que en la sociedad exista ignorancia respecto a los temas espirituales, y aunque no está en contra de la ayuda de la medicina, considera que ésta tiene un límite: "hay cosas que sí son espirituales y la medicina no sabe eso, ellos están restringidos sólo a conocimientos lógicos y nosotros estamos en otra dimensión".