Cuatro historias de amor en el Día de San Valentín

Aunque no siempre acaban con el “fueron felices para siempre”.
Ayer, con o sin regalos, infinidad de parejas celebraron juntas esta tradicional fecha.
Ayer, con o sin regalos, infinidad de parejas celebraron juntas esta tradicional fecha. (Leonel Rocha)

Monterrey

Celebrar el día de San Valentín no es una fiesta por completo color rosa. Cuatro historias sobre cómo viven los jóvenes en la actualidad el 14 de febrero reflejan que en el amor hay matices incluso con sabor amargo.

Jóvenes que viven sus relaciones con una libertad que asombra; otros quienes a sus 20 años ya conocen el divorcio en más de una ocasión; el terreno de aceptación que cada vez ganan las parejas homosexuales, o la violencia intrafamiliar que viven tanto hombres como mujeres.

DIVORCIO COMO UN TRÁMITE

Marlene a sus 19 años tuvo la boda de sus sueños, aún y que había conocido a su pareja apenas un año atrás en la Facultad de Relaciones Internacionales. Pero el sueño duró poco y decidieron divorciarse.

“Nos dimos cuenta que no era lo que esperábamos. Nos aburrimos muy rápido, la verdad”, lamenta la joven.

En Monterrey, por cada 100 enlaces matrimoniales se registraron 25.5 divorcios, donde el 67.4 por ciento son mujeres que oscilan en los 15 y 39 años, según estadísticas del INEGI de 2011.

Con el tiempo conoció a otro joven y a los seis meses de relación decidieron vivir juntos, sacaron una casa a crédito en Juárez y ahí llegó el hijo de ambos. Tras una discusión ella decidió abandonarlo, llevándose al niño y culminar así su segunda relación en pareja.

“¡Claro que pienso en casarme! Tampoco me urge pero sí quisiera un padre para mi hijo en un futuro”, relata.

UNA PAREJA MÁS

Manuel y Alejandro han acordado citarse en el café 13 Lunas por la noche de San Valentín. Tienen un año de ser pareja, y para ellos el 14 de febrero es una fecha especial.

Con especial énfasis en los detalles, Alejandro ha enviado un ramo de rosas y globos a la oficina de su compañero; por su parte, Manuel ha hecho reservaciones en un antro de la colonia Miravalle para festejar después de la cena.

En 2014, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) volvió a situar a la capital de Nuevo León como una de las ciudades que más discrimina en México, principalmente a los indígenas y a los homosexuales.

“Si vamos a un restaurante a cenar preferimos que sea gay friendly, pero si no vamos a cualquier restaurante. Sabemos cómo es la sociedad regiomontana (de intolerante) pero somos como cualquier otro cliente”, opina Alejandro.

TREGUA Y "CESE AL FUEGO"

Para Adrián, de 35 años, la cursilería derramada por el 14 de febrero simplemente le repugna. Pero no le queda otra opción: tiene que ofrecer algún detalle a Silvia, su esposa 10 años menor que él, para “llevarla en paz” aunque sea una noche.

La pareja que irradiaba amor ante sus amigos durante el noviazgo hoy no la lleva tan bien. Silvia revisa constantemente las cuentas de correo, redes sociales y el celular de su marido.

Con cierta incomodidad, Adrián expone que la relación es normal. “No lo hace de mala fe, es sólo que no le gusta que otra mujer me hable”, explica.

Aunque no hay datos concretos, la violencia intrafamiliar contra varones creció de 8.3 al 61.25 entre 2000 y 2012, según indicadores del Sistema Único de Información para la Vigilancia Epidemiológica.

“Al principio sí me molestaba que anduviera revisando mis cosas, pero pues ya mejor no le digo nada. Cuando una chava me agrega a Facebook mejor se la presento para que no haya dudas”, dice.

MESA PARA TRES

Israel quedó con su novia Lucía hacer una carne asada en su casa y celebrar su amor en la madrugada del 14 de febrero. A la cena están invitados unos pocos amigos, entre ellos la ex pareja del joven.

Lucía conoce a la anterior novia de su actual pareja, incluso le habla y han entablado una amistad por Facebook. La cena se realiza sin problemas, entre risas, música y bebidas.

“Ella (Lucía) ya sabe que anduve con esta chava, pero estamos jóvenes y la vida no es para andarse lamentando”, admite Israel.

Incluso, el joven de 26 años refiere no tener problema si las anteriores parejas de Lucía acudieran a la cena de San Valentín.

“Hay que divertirse, güey. O sea, si la morra te da chance pues le entras, igual son ellas, no hay falla”, afirma Israel.