“No la va a hacer, mírenla se compara con un hombre”

La historia de la mujer albañil: Estela de 43 años de edad se gana todos los días el respeto de sus compañeros desempeñando el mismo trabajo que un hombre con “una pala, cuchara, pico y carretilla”.
"Todos los días sale a partirse el hombro"
"Todos los días sale a partirse el hombro" (Milenio)

Ciudad Madero

"Como albañil me pagan más y económicamente me aliviano", indicó Estela Castillo Del Ángel, madre de tres hijos y que en su interés por incrementar sus ingresos decide efectuar trabajos rudos.

Sin dejar de realizar su rol como madre de familia, desde hace 5 años se logra incorporar al Sindicato de Albañiles, la Sección 4 de la CTM en el municipio de Tampico.

No ha sido una tarea fácil ser aceptada entre los hombres y nada difícil cumplir con los trabajos que como albañil tiene que llevar a cabo, sin embargo ha sido el único trabajo donde recibe un mejor salario y prestaciones de ley.

Estela, a sus 43 años de edad, se desempeña como mujer albañil, la única perteneciente al sindicato y compite diario para desempeñar el trabajo de alarife propiamente desempeñado por los hombres.

Después de elaborar los alimentos para su hijo, sale muy temprano a realizar un rudo trabajo que desempeña desde hace cinco años, se ha ganado a base de cumplir con su labor el respeto de los hombres que la rodean, pues es la única mujer entre un grupo de 80 varones.

Robusta, de tez morena y con sus manos fuertes de mujer, coge la pala, la cuchara, el pico y la carretilla para realizar desde la carga de un saco de cemento hasta elaborar la mezcla y así revocar, pegar block, ladrillo, mosaico, cavar zanjas, elaborar cimbras, enjarres y armado de castillos, entre otros.

"Pues sí, es verdad, ando realizando trabajos que propiamente son considerados rudos y del sexo masculino, empecé a trabajar en una tienda departamental de la zona peatonal de Tampico, ahí realizaba trabajos de limpieza, ahí conocí a los del Sindicato de Albañiles y como supe que pagaban más, solicite el trabajo y me lo dieron, al principio fue difícil pero ya me acostumbre, es muy pesado porque hay que cargar la mezcla en cubeta, sacos con cemento y grava", expuso.

Son trabajos propios de un albañil y que por su naturaleza son pesados y desgastantes, pero de gran gratificación, Estela con mucho orgullo señala que desde que sale el sol hasta la puesta del mismo se parte el lomo para llevar el sustento a su hijo, ya que se separó de su marido.

Mencionó que al principio de realizarse en estos trabajos no era bien vista por los hombres, entre corrillos criticaban su desempeño, apostando a que dicha mujer no podría en el futuro realizar el rudo trabajo propio de un hombre.

"Recuerdo que hacían comentarios, "no la va hacer", "mírenla se compara con un hombre", pero no vengo a compararme con nadie, solo a trabajar y ganarme la vida como cualquiera de nosotros, pensaron que no iba a soportar, cuando andábamos echando el piso en el mercado, pero vieron que puedo hacer esto y más", comentó.

Ha desempeñado diferentes trabajos en la zona, actualmente participa en la remodelación del canal de la Cortadura y la reconstrucción del mercado Manuel Ávila Camacho.