Son 90 de historia y 15 años de arte

Un festejo que anuncia el apoyo de la presente administración a los eventos culturales, anticipando con PercuSones un gran año para este 2014.
La Casa de la Cultura “Jesús Arzola” cumple quince años desde su adecuación de matadero a centro formación artística.
La Casa de la Cultura “Jesús Arzola” cumple quince años desde su adecuación de matadero a centro formación artística. (Cortesía)

Tampico

La historia del espacio que alberga la Casa de la Cultura se remonta a principio del siglo antepasado y principios del pasado-lugar donde existió un cementerio llamado El Católico, que fue clausurado-, pasó hacer la edificación del Rastro Municipal, que dejó de funcionar y ahora, se adecuó para que desde hace 15 años funcione como lugar de encuentro entre artistas.

Es parte de lo que nos hace ver Marco Antonio Flores Torres, Cronista de la ciudad de Tampico y uno de los actores que vivieron de cerca aquel proceso de adecuación de las instalaciones de aquella construcción destinada a la matanza de animales y que ahora paradójicamente, es un centro donde se busca cultivar el amor a la belleza.

“Más atrás antes de aquel cementerio El Católico, que te narro, -que fue clausurado, por cierto- existió allí un antiguo fortín con fosa, denominado por su forma, La Flecha.

Fue un baluarte que sirvió en muchas ocasiones en batallas de la ciudad, para defender la parte oeste del fuerte de Casa Mata. Actualmente lo que constituye precisamente las instalaciones MILENIO Diario de Tamaulipas”, dijo.

Hubo una segunda etapa, esta historia con el paso del tiempo, cuando la ciudad necesita de un rastro más moderno.

Siendo que a tres cuadras de allí se encuentra la colonia Melchor Ocampo, (a dos y media de MILENIO Tamaulipas), se encontraba una pequeña galera, una techumbre, que decía Rastro Municipal donde se efectuaban las operaciones de sacrificio.

Ya con el paso del tiempo, también hubo la necesidad de crear un nuevo mercado y, un personaje central, para la creación de este nuevo mercado, fue don Bartolo Rodríguez, introductor de ganado de gran importancia.

“Don Bartolo Rodríguez, junto con su Ayuntamiento y su concesión, construyó este hermoso edificio neoclásico, el cual se comenzó en el año de 1923 precisamente, durante el gobierno de César López de Lara, con un diseño totalmente Industrial; ladrillos rojos, una serie de ventanas movibles con la característica de tener metal en el interior del vidrio para evitar su ruptura y también una iluminación especial”, comenta el investigador.

Asegura que el Rastro municipal es un elemento muy importante en la época, sin embargo subraya, no fue inaugurado hasta 1925: “La razón es que César López de Lara, se lanza a la Revolución de la Huertista, y por obviedad fue destituido de aquel gobierno de Tamaulipas de entonces; hasta la llegada de Portes Gil, gobernador entonces de Tamaulipas”.

Fue a él ya a quien tocaría la inauguración del edificio-explica el cronista mientras su mirada se extravía por un momento, hurgando en un lugar impreciso, entre el ventanal del café y los transeúntes de la calle-, …el 16 de septiembre.

Ese día hubo dos acontecimientos; la inauguración del edificio que ahora conocemos como DIF, (antigua presidencia municipal) y el mismo Rastro.

“Hay una reseña que nos habla de que con unas fortingas llegó el gobernador, era tan moderno, uno de los más modernos de Latino América, que tenía una peladora de puercos automática; hubo  una comida, un recorrido por cada una de las salas. Así es como se inicia este moderno edificio”, recrea el cronista.

Con el tiempo cayó en desuso y fue insalubre, después de años de utilidad, de tal forma que la ciudad poco a poco lo fue abrazando, por lo que se tuvo que construir. Total se construyó un nuevo rastro al norte de la ciudad: “Y es en el gobierno de Álvaro Garza Cantú, en el que se inicia la construcción de este edificio, no se logra terminar y es hasta el gobierno precisamente de Diego Alonso Hinojosa Aguerrevere, cuando se hace la inauguración el 12 de febrero de 1988”.

El concepto que tuvo Diego Alonso Hinojosa, sobre la Casa de la Cultura, señala Marco Antonio Flores, era más autosustentable, un poco más empresarial: “Pensaba que debía contar con una cocina, realizar actividades que pudieran traer ingresos para que se convirtiera en un espacio manejable”.

Allí mismo se terminó de albergar en aquel año el Archivo Histórico de Tampico, al que se le pone después Carlos Gonzalez Salas; en la parte que se tenía de inicio, instalar la Biblioteca Municipal.“Jesús Arzola Rodríguez, nombre que lleva la Casa de la Cultura, es un personaje importante, porque le da coherencia, reglamento, elementos de funcionalidad y el impulso y gestión que necesitaba durante el tiempo que permaneció en su dirección.Creo que él verdaderamente vio por la Casa de la Cultura, y aunque hubo voces que no estaban de acuerdo en que llevara su nombre, me parece que fue justo.”

Explica que como institución, la Casa de la Cultura si existió antes, pero fue Jesús Arzola: “quien le dio forma a la misma, para que pudiera funcionar, concluyó.