“No hay hijo más deseado que aquel que no es fácil concebir”

Alex y Pepe, conocidos personajes de la comunidad LGBT en Monterrey, celebrarán al doble este Día del Padre junto a su pequeña Alejandra, de casi cuatro años. Para el matrimonio no ha sido fácil ...

Monterrey

"Yo tengo dos papás", dice Alejandra mientras se sigue pintando las uñas de la mano derecha en color amarillo, y su papá Pepe hace lo propio con las de los pies en color blanco.

Papá Alex, a quien ella llama Papá Amor, los mira rezando que la pintura no caiga en la sala nueva, y sabiendo que tendrán que esperar a que la pequeña de casi cuatro años duerma para quitarle el color de las manos y los pies, pues así no puede ir a la escuela al siguiente día.

Alejandra se manchó un poco su vestido nuevo, gris con falda de tul y aplicaciones de pedrería en la parte de arriba; ella lo escogió, como escoge casi toda su ropa y lo que se pone cuando se quita el uniforme.

“Es un pequeña fashionista”, dice Alex sin esconder su orgullo y afirma que las compras con su pequeña es una de las actividades que más disfruta como padre.

Alex, Pepe y Ale son ya personajes comunes dentro del movimiento LGBT en Nuevo León, lo anterior luego de que un colegio particular, The Hills Institute, diera de baja a la menor después de dos semanas del inicio del ciclo escolar, ya que no querían tener entre sus filas a una alumna de una familia homoparental.

Pelearon la decisión y su lucha trascendió las fronteras del estado y del país a través de medios de comunicación como CNN en Estados Unidos, y El País, en España.

Sobre el hecho hay varias leyendas urbanas, entre ellas que recibieron una indemnización millonaria con la que se compraron la casa donde actualmente viven; lo cierto, señalan, es que el colegio sigue peleando la multa que le impuso la Secretaria de Educación Pública, y en caso de que algún día llegue a hacerlo, el dinero irá a parar a las arcas estatales.

Por ahora, y con Ale a punto de cumplir su cuarto año de vida, los padres se debaten entre una fiesta de princesas u otra de zombis; la niña no logra decidirse y el tiempo apremia, porque desean festejarla con anticipación, antes de que culmine el ciclo escolar, para que así pueda compartirlo con sus compañeritos.

También sufren para encontrar un nuevo colegio, pues casi en todos los que han solicitado el ingreso alegan situaciones como falta de cupo o que la niña no pasa el examen de admisión.

Sin embargo, este fin de semana se preparan para festejar al doble el Día del Padre. Habrá festival en la escuela y fiesta en la colonia.

Más allá de la lucha por sus derechos y el involucramiento en movimientos que apoyen la causa, las razones de esta pareja para ejercer su paternidad vienen de tiempo atrás, y de cómo es que llegaron a formar su familia.

HABLA PEPE

La paternidad siempre fue uno de los objetivos de Pepe, incluso pensó en casarse con una mujer y tener una familia “normal” para ello, no obstante, entendió que no podía ni sería justo engañar a nadie, por lo que buscaría un compañero con el cual formar una familia, y una vez que estuvo con Alex, las cosas tomaron forma.

No fue fácil: primero intentó adoptar en el estado de Tamaulipas como hombre soltero, ya que aún no estaban casados; después, una mujer embarazada prometió darles a su hijo en adopción, pero una vez que dio a luz, se arrepintió y decidió no hacerlo.

“Ella estaba en todo su derecho y respeto mucho esa decisión, pero nos rompió el corazón y por un tiempo decidimos ya no intentarlo, fue demasiado doloroso”, cuenta.

Una familiar vio el proceso por el que pasaron ambos, y decidió prestar su vientre para que ellos pudieran ser padres; se hizo una inseminación artificial y nueve meses después, los tres estaban juntos.

En ese tiempo vivían en Nuevo Laredo y las madres de ambos estaban al pendiente de ellos.

“A ellas les daba miedo que estuviéramos en la noche solos con ella, pero pronto se dieron cuenta que los mitos se caían uno a uno; claro que escuchábamos su llanto y nos parábamos a alimentarla o atenderla, y cuando estaba callada, de todos modos nos parábamos para ver si respiraba, fue difícil, y fue increíble, lo sigue siendo”, dice.

HABLA ALEX

Una de las cosas que más molesta a Pepe sobre el cuestionamiento a su paternidad, son aquellas personas que piensan que los matrimonios homosexuales tienen hijos “por moda” o como si fueran algún tipo de “accesorio”.

“No hay hijo más deseado, planeado, pensado y buscado que aquel de una pareja para la que no es fácil concebirlo.

“La lucha diaria de tener un hijo, de mantenerlo, cuidarlo, todo lo que requiere y la atención que requiere es exactamente la misma que la de cualquier niño de familia heterosexual; ahí sí invito a la gente que no entiende esta situación a que se acerquen a una familia del mismo sexo para que vean los retos y lo difícil que es, y al final de cuentas nos enfrentamos, además, a la problemática de la aceptación en las instituciones”, expresa.

Insiste que para ellos la paternidad fue una elección, una búsqueda y después una constante lucha por defender su lugar en el mundo.

Confiesa que no pensaba tener tantos conflictos, y que por lo menos en consideración a una niña inocente habría más diálogo, y cuando no lo hubo, entendió que si no es posible por cuestión de tiempo completo en el activismo, lo hará con el ejemplo de su vida y su familia.

Este domingo, Alex y Pepe se van a quedar en casa, a ver televisión, a festejar con Ale, la pequeña que los convirtió en padres.