Toman estratégica plaza de Saint Quentin

Era una gran noticia, una victoria que se dio a conocer en todo el mundo y La Opinión no se quedó atrás en destacarlo en la edición del 4 octubre de 1918.
Por fin tras muchas batallas, muchos días, muchos muertos, fue tomada la estratégica plaza de Saint Quentin.
Por fin tras muchas batallas, muchos días, muchos muertos, fue tomada la estratégica plaza de Saint Quentin. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Por fin tras muchas batallas, muchos días, muchos muertos, fue tomada la estratégica plaza de Saint Quentin, que era uno de los últimos reductos de los prusianos. Era defendido por unos 300 mil soldados.

Era una gran noticia. Una victoria que se dio a conocer en todo el mundo y puntos circunvecinos, en una guerra que hasta entonces, fue la más mediatizada, a través de los diarios que ya eran más o menos, del dominio público.

Marcial T. Altamira, que era el Juez Auxiliar de la Metalúrgica, un cargo importantísimo, presentó su renuncia ante el presidente municipal de Torreón, para atender asuntos personales más importantes.

Y si bien se conocían bastante las mañas alemanas de practicar la táctica de tierra arrasada, iba saliendo el peine de que no sólo dejaban desolados lugares por decir públicos, sino también propiedades privadas. De por sí que ya habían quedado mal con todos.

Los que andaban que no hallaban donde meterse eran los conspicuos miembros del gabinete germano, que tal vez se metieron a un gabinete. Prusia amenazó con separarse y los funcionarios renunciaban en masa.

Inglaterra, Francia y muchos países le debían dinero al único país que si capitalizó todo: Estados Unidos. País vecino que al final sería el surtidor del mundo y a la fecha nos siguen invadiendo con productos de todo tipo.

La Laguna seguía soñando que volaba y se especulaba que la fábrica de carros de Ford se podría instalar aquí mero, por que las autoridades se comprometían, quien sabe si Ford se haya enterado, a darle todas las facilidades.

Tras ser acusados de andar ahí juntándose con los villistas, dos súbditos españoles fueron liberados en Chihuahua. Con indestructibles pruebas, demostraron que ellos no le hacían a eso.

Otros que no eran acusados, sino sorprendidos en flagrancia, eran los borrachines de Torreón. Los cargos reportados en aquella edición, eran desde ebrio simple, que se quedaban jetones en la calle, hasta ebrios sumamente escandalosos, pasando por los peleoneros y los escandalosos normales.

En la calienta electoral, viesquenses daban a conocer que en Viesca el candidato era el más impopular del mundo mundial, y además era el Recaudador de Rentas, un tal González. Y que estaba mejor Manuel Ramírez.

dcr