Arriba el Rainbow Warrior III a Puerto Vallarta

Integrantes de Greenpeace denuncian contaminación en principales cuencas hidrológicas del país, de lo cual no escapa Jalisco.
El buque insignia de Greenpeace inició hoy la visita a Puerto Vallarta.
El buque insignia de Greenpeace inició hoy la visita a Puerto Vallarta. (Guillermo Gómez Pastén)

Puerto Vallarta

Altas concentraciones de metales pesados y disruptores hormonales son vertidos por diversas industrias en dos de las cuencas hidrológicas más importantes del país y en general el no respetar las normas afecta a diversas entidades, incluyendo Jalisco, denunciaron integrantes de Greenpeace, al iniciar la visita a Puerto Vallarta del buque insignia de esa organización ambientalista, el “Rainbow Warrior III”, como parte de una gira que busca promover un futuro sustentable entre el público.

En rueda de prensa, señalaron que en las cuencas del Lerma y Atoyac no se aplica ninguna regulación gubernamental y eso provoca alto riesgo para la salud de las comunidades aledañas y la biodiversidad acuática.

Dieron detalles del informe “Ríos Tóxicos: Lerma y Atoyac, la historia de la negligencia continúa”, en  el que la organización ambientalista documenta los resultados de muestras de agua de ambos afluentes, donde se encontraron metales pesados como cadmio y cromo, así como 51 compuestos orgánicos volátiles, “lo que constituye una señal de alarma debido a que muchos de estos compuestos detectados son tóxicos y están clasificados como cancerígenos o probables cancerígenos, según los parámetros de la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC).

Refirieron que la investigación exhibe la ineficiencia de las autoridades del Estado de México que pretenden “prevenir y controlar la contaminación” por los vertidos industriales en el río Lerma con Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR).

“Tras analizar las muestras de agua en el río Lerma, se encontró una fuerte presencia de contaminantes industriales, muchos de ellos producto de la combinación de sustancias en el proceso de tratamiento de la citada planta, que recibe descargas de hasta 500 empresas cuyos giros van desde lo textil hasta el farmacéutico”.

Agregaron que si una descarga lleva químicos tóxicos, al llegar al cuerpo humano propicia la contaminación, a pesar de ser tratada en una planta debido a la persistencia ambiental de muchas sustancias y afectan tanto a la biodiversidad como a las comunidades aledañas, aseguró Sinaí Guevara, responsable de la campaña de tóxicos de la organización internacional.

Por otro lado, Greenpeace demandó la actualización de las normas de descarga NOM 001, que establece los parámetros de descargas a aguas nacionales, y la NOM 002, que establece los parámetros de descargas a aguas municipales, además de la instauración de un Registro de Emisión y Transferencia de Contaminantes (RETC) obligatorio y vinculante, que aporte información sobre las descargas, emisiones y fugas de sustancias químicas peligrosas en las cuencas hidrológicas del país.

Refirieron que el estudio presentado complementa el realizado en julio de 2012, con el cual se evidenció el deficiente trabajo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en el río Santiago, ubicado en Jalisco (cuenca baja del río Lerma), donde se mostró la falta de cumplimiento de las normas de descarga, la nula inspección, supervisión y sanción para las diversas industrias- tanto nacionales como extranjeras- que descargan sustancias tóxicas en el río, lo que ha generado graves enfermedades a las comunidades aledañas de dicha entidad.

“La contaminación y degradación ambiental de los ríos mexicanos sólo se puede explicar como el resultado de gobiernos que han hecho caso omiso de las normas ambientales. Además, se suman la falta de planeación  y de conocimiento científico para proteger los ecosistemas acuáticos. Como lo habíamos señalado hace un año, la grave contaminación del río Santiago es el caso emblemático de lo que está ocurriendo a nivel nacional y para muestra la entrega de este nuevo informe por parte de Greenpeace”, declaró Omar Arellano, Ecotoxicólogo, miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

Subrayaron que la  Conagua sigue sin cumplir con su papel en la protección del agua y del ambiente, “sin duda, con sus omisiones se perpetúa la impunidad”.

El Rainbow Warrior permanecerá en Puerto Vallarta hasta el lunes 13 de enero, para que la gente pueda visitarlo y conocer las alternativas para lograr un futuro sustentable.