Antes de 1934 se grabó el primer son huasteco

Se presentó un disco compacto con sus melodías, junto con la segunda edición del libro sobre el cantautor hidalguense.
Enrique Rivas Paniagua y Jorge Morenos presentaron los trabajos.
Enrique Rivas Paniagua y Jorge Morenos presentaron los trabajos. (EDUARDO JAVIER GONZÁLEZ)

Tampico

Nicandro Castillo, el Hidalguense, fue el primer músico en México que grabó huapangos y sones en la historia, aseveró su historiador Enrique Rivas Paniagua.El escritor tampiqueño, quien presentó la segunda edición del libro sobre el referido intérprete, así como un disco compacto con sus grabaciones elaboradas antes de 1934, se hizo acompañar de Alejandra Castillo Hoyos, hija de Nicandro, por lo que se dio testimonio de la veracidad del texto de 292 páginas.Rivas Paniagua indicó que la primera edición la presentó en 2003 en la Casa de la Cultura porteña, y que ahora el libro posee fotografías con mejor resolución; Nicandro Castillo nació el 17 de marzo de 1914 en Xochiatipan, Hidalgo, tierra colindante con Veracruz, por lo que en su centenario de nacimiento se le rindió homenaje en dicho municipio.

“Es un libro para huastecófilos de corazón. Nicandro tuvo por pasión la música, no era un advenedizo de la música huasteca. Él conoció al violinista Elpidio Ramírez Burgos y en 1933 llegó al Distrito Federal con su hermano Roque, quien formaba parte de Los Chinacos de Pedro Galindo. Nicandro quería estar con ellos, pero no lo aceptaron sino hasta que le escucharon ‘El Zacamandú’, donde hizo gala de su falsete. No era compositor, sino ejecutante de quinta huapanguera o jarana”.

Apuntó que las grabaciones se hicieron en discos de pasta de 78 revoluciones por minuto, y que gracias a la tecnología es posible escucharlas en disco compacto; una característica adicional es que Nicandro anuncia quién interpreta las piezas y qué instrumento toca cada uno de los ejecutantes, para pasar a la música.No es sino hasta que forma el grupo Los Plateados que se dedica a componer canciones como El Caballo Cantador, El Framboyán y hasta un huapango dedicado a Altamira.Reconoció que hubo muchos problemas con la Promotora Hispanoamericana de Música, ya que al estar registradas varias piezas a nombre de Elpidio, se le impedía realizar el disco compacto.Fue necesaria la intervención del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en Hidalgo para que fuera posible escuchar los sones y huapangos.