“Hay las ganas de ser incluyentes, pero nos falta”

Un descuido, un accidente… y la vida de Evaristo Gómez pasó de la normalidad a la discapacidad.

Monterrey

Un descuido, un accidente… y la vida de Evaristo Gómez pasó de la normalidad a la discapacidad.

Pero, desde su silla de ruedas, no se rinde y trabaja diariamente para lograr una sociedad más respetuosa e incluyente.

Sin embargo, acepta que no hay una cultura de respeto a estos grupos vulnerables; por ello, dedica parte de su vida a pasar el mensaje y a buscar mejores condiciones de vida para las personas con discapacidad.

“Hace cinco años tuve un accidente, yo era un ciudadano normal, sin ninguna discapacidad;  yo adquiero mi discapacidad y primero fue un proceso de evolución al cual te adaptas.

“Ya con el tiempo empecé a darme cuenta que no había cultura para las personas con discapacidad;  no sabemos cómo tratar y cómo llevarnos, entonces yo me propuse que iba a trabajar para que las personas hicieran conciencia”, indicó Gómez en entrevista.

Y aunque refirió existen las ganas de ser incluyentes, aún falta mucho.

“Hay las ganas de ser incluyentes pero nos falta, la gente quiere pero falta aprender realmente cómo se hacen las cosas.

“Siento que todavía hay discriminación hacia las personas con discapacidad”, puntualizó.

La solución, consideró, es crear más conciencia en la comunidad para que entienda y respete.

“Aún nos falta mucho y espero que a las personas les caiga el veinte, hacemos ejercicios para que los ciudadanos vean cómo es vivir con una discapacidad”, mencionó.