CRÓNICA | POR JESÚS GARCÍA

“Tengo frío, me quiero comprar una chamarra”

El dinero que gana se le va en pagar la renta de su casa y comida.
El dinero que gana se le va en pagar la renta de su casa y comida. (Jesús Jiménez)

Ciudad Madero

Su andar es pausado, su vestimenta es muy humilde y se impulsa en las ganas que tiene de trabajar. Tiene 75 años de edad y aún así, Andrés Hernández sale diariamente a las calles para mantenerse en base a la venta de curiosas fi guras que hace con las latas que la gente tira a la calle.

Es un domingo cualquiera en el centro de Madero, las familias salen a las calles en busca de un punto para almorzar e ir a la iglesia.

Entre las piernas de la gente que camina se pierde la fi gura del señor Andrés, que tirado en el piso oferta su arte urbano.

Con una mano enseña una flor hecha con latas de aluminio y con la otra estira la mano para recibir algunas monedas, es algo mecánico que por necesidad tiene que realizar para mantenerse, de lo contrario no comerá y no pagará la renta.

"Vivo solo. Pago la renta de mi casa y con este trabajo saco para comer.

Vivía con mi esposa pero ella murió hace años", cuenta con voz cansada el septuagenario maderense, que a pesar de todo no pierde la alegría y las ganas de vivir.

Allí, desde el suelo la banqueta, a unos metros de la sede de la Sección Uno del Sindicato Petrolero y a otros más de la plaza "Isauro Alfaro Otero", en el corazón de Madero, el viejo sortea los 14 grados centígrados de temperatura con una sencilla chamarra azul, estilo chaqueta deportiva.

¿No tiene frío Don? le preguntó un curioso al abuelito y este le responde: "Sí, tengo frío. Por eso estoy trabajando, para poder comprarme de perdido un suéter o una chamarra de esos de segunda que vende la gente".

No hay relación de lo que hace don Andrés con el resto de los pedigüeños del centro de Madero, ya que el viejo tiene algo que ofrecer en base a su talento manual y su creatividad, no como aquellas personas, que con toda la vida por delante, se acercan y piden algunas monedas.

La materia prima del señor Hernández es lo más fácil de encontrar, ya que la basura está en cualquier contenedor y hasta en la propia calle, es por eso que se le puede observar hurgando por los montones de desechos en busca de las latas de aluminio.

Como cualquier celoso de su trabajo se guarda las formas en que hace esas fi guras de lata, pero lo que no puede evitar es que son muchas las que hace y vende, solo hay que ver las cortadas en sus dedos y manos por el fi lo del aluminio.

Andrés, con su gorro rojo estilo Sana Claus, dice que no es difícil hacer el trabajo y es lo que la sociedad lo ha orillado a emprender, pues a los 75 años ninguna empresa, ni nadie, le quiere dar trabajo a un viejo.

En estos tiempos personajes como este deben de convertirse en un ejemplo de vida para todos aquellos que no tienen ninguna necesidad, y solo se ponen barreras y obstáculos, coincidió la persona que cautiva al peatón con sus figuras de aluminio.

"Tengo un problema con mi rodilla, por eso no me quieren dar trabajo y aparte de que ya estoy viejo, pero tengo que trabajar para pagar la renta, porque todo lo que gano ahí se va", enfatizó el señor de 75 años.