Una fisura pone en peligro empleo y tradición

La familia Flores tiene 3 generaciones de remeros; hoy 110 trajineras están varadas y 40 socios han sido afectados.
Ingenieros afianzan los diques para evitar fugas.
Ingenieros afianzan los diques para evitar fugas. (Notimex)

México

La grieta que vació el agua del embarcadero Zacapa también rompió con la tradición de la familia Flores. Ellos suman tres generaciones de trabajo, al menos 80 años de remar por los canales de Xochimilco.

Sin embargo, hoy las 110 trajineras están varadas y hay 40 socios afectados entre los trabajos que realizan decenas de hombres, que han llenado más de mil 200 costales de tierra para formar el dique con el que evitan mayores filtraciones de agua.

Una fractura geológica que atraviesa todo el pueblo de Santa María Nativitas, que fue detectada hace más de una década, simplemente llegó hasta el canal más emblemático de la zona.

La preocupación de los prestadores de servicio es latente y, sin culpar a nadie, denuncian abusos en la construcción de viviendas en las zonas chinamperas, extracción exagerada de los mantos acuíferos y los desagües clandestinos de aguas negras, que poco a poco han terminado con la fauna del lugar.

Los afectados hacen un recuento de los últimos años y agregan que fue en 2010 cuando solicitaron el dragado de los canales a tres metros; enseguida, y para evitar que el pueblo de Nativitas se inundara, permitieron que esa “agua pluvial” llegara hasta el embarcadero.

Con el paso de los meses, esas aguas se contaminaron, porque la gente aprovechó para conectar sus drenajes. Desde entonces, el nivel del agua ha descendido dos metros; en el último año, unos 50 centímetros, aunque las autoridades delegacionales admiten apenas 25.

“Anteriormente el nivel del agua casi llegaba a la puerta del Restaurante Los Manantiales; si observamos, son como tres metros y seguirá bajando, ya los canales no son profundos. En esta parte donde estamos no llega al metro de profundidad, a pesar de que está un desagüe proveniente del Cerro de la Estrella.

“Hemos visto el agua que se extrae, enfrente llenan las pipas, más de 350 todos los días”, admiten los prestadores de servicios.

Ellos, los remeros, los dueños de las canoas, los músicos, las personas que venden comida, refrescos, flores y artesanías están preocupados, no tienen la certeza de que este fin de semana vayan a trabajar.

Al hacer el recuento de un día, admiten que por cada trajinera perderán un promedio de 2 mil 400 pesos, teniendo en cuenta que por cada hora de servicio son 350 pesos.

En tanto, ingenieros geólogos y geofísicos del Sistema de Aguas de Ciudad de México afianzaron dos diques que delimitan la zona de 400 metros cuadrados donde se encuentra la grieta.

Además, los ingenieros de la planta de agua Cerro de la Estrella monitorean las 24 horas del día los niveles de los embarcaderos turísticos para detectar si hay movimiento en la zona y elevar paulatinamente los niveles del líquido.

El jefe delegacional, Avelino Méndez, explicó que esperan concluir los trabajos antes de Semana Santa, aunque también está pendiente otra falla en el subsuelo en la colonia Xochipilli, ubicada a unos cuantos metros del embarcadero y que ha generado un socavón.