Felipe Montes responde a los señalamientos de acoso

El escritor envió un documento en el que da a conocer su sentir tras las acusaciones.
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Monterrey

Felipe Montes, escritor y profesor del Tecnológico de Monterrey, respondió mediante un escrito a las acusaciones de acoso que se hicieron en su contra. En un documento titulado “Yo soy Felipe Montes”, el cual envió por correo y compartió en sus redes sociales, el escritor agradeció el respaldo que le ha dado su familia, amigos y seguidores, ante los señalamientos que buscan su descrédito, deshonra y perjuicio, dijo.

Felipe Montes fue señalado a partir del 9 de noviembre en el sitio web acosoenlau.com, mediante escritos anónimos.

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A continuación, MILENIO Monterrey reproduce íntegro el texto enviado por Montes: Las notas, calumnias y comentarios anónimos, sin fundamento e integrados por mentiras e infamias, sin respaldo y sin imputación directa de la persona presuntamente afectada, los cuales buscan mi descrédito, mi deshonra y per juicio, causarme daño y destruir el resultado de años de esfuerzo, y que han aparecido a partir del pasado 9 de noviembre, por impresionantes que suenen y por mucho que sean repetidos, nunca podrán competir con la verdad.

Ante dichas acusaciones sin rostro, y para evitar un daño mayor e irremediable, he decidido dejar temporalmente mi cargo como Director General de la Fábrica Literaria, y, de acuerdo con el protocolo del Tecnológico de Monterrey, suspendo, hasta que la Institución disponga, también mi actividad docente. Estas difíciles medidas van orientadas a abrir el camino hasta el punto en que impere la verdad.

Estos han sido días de dolor. Nunca he pasado días más difíciles. Pero lo peor de todo es el dolor de mis seres queridos. Hoy reúno fuerzas para entender que nuestro inmenso dolor generará al menos un beneficio: que muchas instituciones también elaboren y mejoren sus protocolos con el fin de ayudar a quienes padecen su propio dolor.

Nuestros grupos estudiantiles están realizando acciones dirigidas a proteger a quienes sufren. Admiro su valor y su entrega, así como los enormes esfuerzos que todos ustedes llevan a cabo, y todo ello sin descuidar sus clases.

Yo, como ustedes, condeno toda acción que lastime la integridad de cualquier ser humano. En cada ocasión en que me he acercado a sus grupos con la intención original de ayudarlos, quien ha resultado enriquecido he sido yo.

He recibido y sigo recibiendo muchos mensajes de ánimo, tanto de gente cercana como de personas que no conocía, gracias a los cuales estos extraños días se han tornado menos terribles. Agradezco infinitamente a cada una de esas personas; jamás olvidaré sus gestos, y siempre los tendré en mi corazón.

A lo largo de mis treintaiún años como maestro, más de veinte mil estudiantes han pasado por mis clases. Hemos compartido trabajo, sueños y literatura. Durante todo este tiempo, las puertas de mi oficina han permanecido abiertas; he asistido a los eventos a los cuales he tenido el honor de que me inviten, y siempre he dado la cara con ustedes.

Sé que ustedes depositaron su confianza en mí. No los voy a defraudar. Soy y seré el Felipe que escribe y ayuda, el que confía en la bondad de las personas. El que camina por Monterrey.