CRÓNICA | POR RICARDO HERNÁNDEZ

“La fe se pierde hasta el último minuto de la ejecución”

la última visita-Familiares emprenden viaje hacia Texas

En sus rostros se les nota la preocupación e incertidumbre por la posible muerte de Ramiro Hernández.

A muy temprana hora del domingo, la familia partió hacia Texas.
A muy temprana hora del domingo, la familia partió hacia Texas. (Ricardo Hernández)

Nuevo Laredo

Son las siete de la mañana de este domingo 6 de abril de 2014, muy temprano para muchos familias de Nuevo Laredo, que a esta hora aún duermen en sus hogares, pero para la familia Hernández Llanas, no es un día cualquiera, ya que tienen programado un viaje a Livingston, Texas, que ni la ligera lluvia que se deja sentir por momentos en la ciudad puede impedirlo.

El viaje tiene el objetivo de visitar a Ramiro Hernández Llanas, sentenciado a la inyección letal en una prisión de Estados Unidos, y que será ejecutado el miércoles 9 de abril.Al llegar al domicilio de la familia Hernández Llanas, quienes viven en la colonia “Las Alazanas”, al poniente de la ciudad fronteriza, ya se encuentran alistando los últimos detalles para partir a su largo viaje.“¡Buenos días!”, responden al saludo y con una sonrisa.

Mientras Nancy de 33 años, hermana menor de Hernández Lanas, saca las maletas a la galería de su casa, por su parte, Jorge -el hermano mayor- checa las condiciones mecánicas de la camioneta tipo Suburban, color blanco, vehículo que los transportará hasta la prisión de Texas.

Por momentos se les nota en su rostro, preocupación o la incertidumbre de saber qué es lo que va a pasar este próximo 9 de abril a las 18 horas con 30 minutos, tiempo pactado para la ejecución de Ramiro.

Nancy, me comenta que está contenta porque ya quería ver a su hermano después de 17 años de no verlo, ya que cuando Ramiro decidió irse a trabajar a Estados Unidos ella tenía 16 años y no entendía muchas cosas, con su mirada a veces perdida, quizás pensando o imaginando en que podría ser la última ocasión que lo va a poder ver y platicar en vida.

Mientras que Jorge supervisa la camioneta, sus hermanas e hijos ayudan a subir las maletas, pues la hora prevista para salir rumbo al puente internacional número dos “Juárez-Lincoln” es a las ocho de la mañana, ya que a las ocho y media personal del Consulado General de México en Estado Unidos los esperará para tramitar el permiso de internación temporal a Nancy y su otra hermana a quien se les otorgó una visa humanitaria por 10 días.

La primera parada será en San Antonio, Texas, a unas tres horas de Nuevo Laredo, donde desde la semana pasada se encuentra en casa de una de las cuatro hijas que procreó Martha Llanas Zamora, de 70 años de edad, madre de Ramiro, para posteriormente unirse la familia completa a la travesía y llegar este domingo a Livingston, a hospedarse en un hotel para acudir la mañana del lunes y visitar en la prisión por penúltima vez al neolaredense.

Jorge me comenta, encendiendo la camioneta ya con sus hermanas e hijos a bordo, que la fe se pierde hasta el último minuto del 9 de abril antes de las 18:30, ya que la decisión la tiene el gobernador de Texas, Rick Perry, pero sobre todo, Dios.

Justo el reloj marcó las 7:55 de la mañana cuando la familia partió para llegar puntual a las citas pactadas, ya que el camino es largo y el tiempo avanza, y nadie puede faltar a las últimas visitas que recibirá Ramiro en la prisión. 

La familia Hernández Llanas emprende el viaje, en lo que podría ser el último a Livingston y poder estar cerca de Ramiro en sus últimas horas de vida, mientras que la esperanza de que se suspenda su ejecución, cada vez es menos. 

Ramiro Hernández Llanas, de 44 años, tiene 17 años preso y está sentenciado a morir por el asesinato de un abogado y catedrático de nombre Glen Leich, además de violar a su esposa Lara Leich.