La fe en la Virgen también viaja en bicicleta al Santuario

Los casi mil ciclistas vienen de Mexicaltzingo; unos lo hacen por tradición y creencia, otros para mostarle agradecimiento a la Virgen por tener salud, familia, estabilidad y ganas de vivir.
Mil ciclistas pasaron ayer por León rumbo al santuario de San Juan de los Lagos.
Mil ciclistas pasaron ayer por León rumbo al santuario de San Juan de los Lagos. (Alicia Sánchez)

León, GTO.

Desde el jueves pasado, mil ciclistas salieron del Estado de México para ir a ver a la Virgen de San Juan de los Lagos.

Su contingente se compone de cuatro autobuses y cuatro camiones torton. Uno de estos camiones funciona exclusivamente como reparador de bicicletas.

“En él recogemos las bicicletas que se descomponen y las reparamos; ahí también van las bicis cuando los ciclistas descansan un poco y se van en el autobús”, cuenta Rafael Sueños.

Él viene en la peregrinación por primera vez.  Lo hace por tradición, “porque en mi familia siempre han venido y somos muy creyentes”, asegura.

Para él, caminar hasta San Juan de los Lagos es su manera de agradecer a la Virgencita que su vida es estable, que tiene salud, una familia unida, trabajo y ganas de seguir viviendo en paz.

Pero esta peregrinación que se organiza en Mexicaltzingo, Estado de México, tiene 27 años agradeciendo a la Virgen una infinidad de favores y bendiciones.

“Mi hijo tenía un tumor en el pecho, así nació y en el Instituto Nacional de Pediatría me dijeron que aunque lo operaran, tenía muy pocas posibilidades de vivir”, cuenta Adriana, una de las organizadoras de la peregrinación.

Cuenta que ya había ido algunas veces a San Juan acompañando a familiares, sin embargo, fue hasta que la Virgen curó a su niño, que comenzó a hacerlo por un infinito agradecimiento.

Fue en el año 2000 que Adriana visitó a la Virgen de San Juan de los Lagos y le encomendó a su hijo, pues a su regreso le darían la fecha para la delicada operación en la que tratarían de extirparle un tumor cercano al pecho.

“En vez de eso, unos 30 doctores me interrogaron si le había hecho alguna brujería o tratamiento casero o alguna cosa con curanderos. Yo les dije que no, y ellos me dijeron que no me creían, que les estaba diciendo mentiras o que era un milagro”, contó emocionada.

El tumor del niño se había revertido y con el tiempo desaparecería.  Adriana supo entonces que fue su oración la que le devolvió a su niño.

“Tiene 16 años ahora y ya no tiene tumor. Se llama Juan, como la Virgen de San Juan”, dijo.