Las nuevas familias mexicanas

Ana y Criseida, Antonio y Jorge, son dos parejas homoparentales que han decidido brindar un hogar a sus hijos, a través de la inseminación artificial y la adopción.

Torreón, Coahuila



"YO QUIERO QUE VEAN QUE SON NIÑOS DE VERDAD, QUE SOMOS MAMÁS DE VERDAD"

Ana de Alejandro y Criseida Santos Guevara, pareja de lesbianas, madres de Santiago y Diego, nacieron el 10 de octubre de 2006, bajo un tratamiento de reproducción asistida con óvulos provenientes de cada una.

Para Diego y Santiago, Ana es su mami y Criseida es su mamá. La pareja oriunda de Monterrey emigró al Distrito Federal, una ciudad que cuenta con una mayor oferta cultural y aceptación a su orientación sexual que en el norte del país. Ana trabajaba en un museo, mientras Criseida era maestra de inglés en un colegio.

Durante casi un año, ahorraron lo suficiente para someterse a un proceso de reproducción in vitro con los óvulos de cada una y el esperma proveniente de un banco de semen: "lo escogimos de pelo café, alto y que le guste la música".

Las "dos mamis" no demoraron en concebir; con pocos intentos el esperma del donante fecundó los óvulos de Criseida que luego fueron implantados en el útero de Ana.

Ante los miedos naturales que conlleva la gestación se prometieron una a la otra mantener con reserva el embarazo hasta que pasaran algunas semanas. No pudieron, la emoción les ganó y no conformes con dar la noticia a sus allegados, decidieron compartir su historia con el resto del mundo.

Así, el ocho de junio de 2006 (cuatro meses antes de que nacieran Diego y Santiago) la pareja activó la cuenta dosmamis.blogspot.mx para documentar y compartir la experiencia de la maternidad, de la fecundación asistida y de la formación de una familia encabezada por una pareja homosexual.

Ignoraban entonces, que en la aventura bloguera serían las primeras de su tipo en habla hispana, precursoras del activismo virtual pro derechos LGBTTI y que su sitio se convertiría en un foro de debate, opinión e inspiración en otras parejas homosexuales para la creación de cuentas blog.

A finales de 2007 cerca de 30 familias de madres lesbianas consolidaron la Comunidad de Madres Lesbianas "Comales". Permearon en el debate nacional con temas como la Ley de la Familia en Nuevo León, adopciones en parejas homosexuales e incluso el proceso de aprobación de la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en el Distrito Federal.

Los objetivos del blog serían contar su día a día como madres lesbianas, a modo de combatir los señalamientos contra la maternidad y paternidad en parejas homosexuales, y proporcionar información de especialistas respecto al tema para ayudar a otras personas que pasan por la misma situación.

"Yo quiero que vean que son niños de verdad, que somos mamás de verdad, que estamos haciendo cosas de verdad y que muchas nada tienen que ver con la comunidad LGBTTI y otras sí, por ejemplo, nosotras los llevamos siempre a las marchas y ponemos las fotos de los niños marchando porque no es un mito", explica Ana.


MATEO, UNO DE LOS PRIMEROS NIÑOS ADOPTADOS POR UNA PAREJA HOMOSEXUAL

Antonio Medina y Jorge Cerpa se convirtieron en la primera pareja de hombres homosexuales en unirse jurídicamente en el país en 2007, a través de la Ley de Sociedades de Convivencia.

Después de que se aprobara el matrimonio entre personas del mismo sexo en la Ciudad de México el 21 de diciembre de 2009, la pareja decidió disolver su sociedad de convivencia para casarse.

Pero la vida de este matrimonio cambió radicalmente cuando llegó su hijo Mateo, a quien su madre biológica decidió dar en adopción.

Tras cumplir con los requisitos establecidos por la ley, el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal consideró que la pareja tiene plena capacidad para ejercer la paternidad.

Jorge, Antonio y Mateo forman una familia homoparental, Mateo fue uno de los primeros niños adoptados por una pareja homosexual en el Distrito Federal. Antonio es periodista, docente en la UACM y activista gay, habla en su página www.antoniomedina.com sobre la vida diaria y sobre cómo ven al hijo de una pareja homoparental, su objetivo es sensibilizar a la sociedad sobre la realidad que viven estas familias con el fin de derrumbar prejuicios y fortalecer logros en materia de derechos.

"Siempre quisimos adoptar. Nos enteramos del caso de una mujer que quería dar a su niño en adopción, debido a motivos económicos. Lo pensamos y cuando decidimos que sí queríamos al bebé, le preguntamos a la señora si veía algún problema que el pequeño se quedara en el seno de una familia gay, ella aseguró que mientras le brindarán amor y cuidados al niño, además de que le procuraran un buen nivel de vida, no tenía problema, ya que ella no le podía brindar eso a su hijo".

Para Antonio y Jorge el adoptar a Mateo no fue difícil, porque se contactaron de inmediato con el DIF del Distrito Federal y estando todos de acuerdo el proceso fue sencillo.

"Como familia homoparental nuestro día transcurre entre los juegos matutinos de Mateo, darle su mamila, cambiarle el pañal, desayunar, leerle un poco, jugar, bañarlo y vestirlo. Después es momento de comer, su siesta, seguir jugando, llevarlo a casa de sus tías o de su abuela.

Los papás nos vamos a trabajar y después llegamos a casa, le ponemos la pijama, le contamos un cuento o le leemos noticias en voz alta. Esperamos pacientemente a que el sueño lo venza".

Agrega que quienes los conocen adoran a Mateo y los comentarios en torno a él siempre son sobre lo lindo que es, lo sano que se ve.

Como la gran mayoría de papás, queremos lo mejor para nuestro hijo y constantemente lo verbalizamos con amistades o familiares, pues en cada conversación aprendemos con las experiencias que nos cuentan e intentamos ser mejores padres.