Realizan procesión afectados por explosiones en Guadalajara

A 23 años de los hechos, en el acto luctuoso arrancó una jornada por la paz para renovar el barrio de Analco y limpiarlo de narco y prostitución.
Los vecinos de Analco reclamaron seguridad
Los vecinos de Analco reclamaron seguridad (Nacho Reyes)

Guadalajara

A 23 años de las explosiones del 22 de  abril en Guadalajara, vecinos, familiares y afectados, muchos vistiendo de blanco, realizaron una procesión solemne con el Santísimo, presidida por sacerdotes y diáconos del templo de San Sebastián de Analco, la cual congregó a cerca de un centenar de personas, incluyendo a alumnos del colegio Martínez Negrete.

La procesión recorrió la calle de Gante, donde se registró la explosión del colector, y otras del barrio que resultaron afectadas aquella mañana de miércoles. Entre cánticos religiosos y oraciones avanzaron poco después de las 10:15 horas.

Cerca de arribar al jardín de Analco, por la calle 28 de Enero, guardaron silencio. Así arribaron hasta la Estela contra el Olvido, monumento in memoriam de los cientos de víctimas, donde tras despedir al Cristo sacramentado en la custodia, tuvo lugar la guardia luctuosa, encabezada por Lilia Ruiz Chávez, presidenta y fundadora de la asociación 22 de Abril en Guadalajara AC y el presidente de Red Ciudadana AC, José de Jesús Gutiérrez Rodríguez.

El sacerdote José Marcos Castellón Pérez leyó un mensaje que recordó la tragedia ocurrida por negligencia de autoridades, que “nunca más se debe de repetir” y anunció el arranque de una “jornada por la paz”, que dijo tiene por objeto renovar el barrio de Analco, donde acaso ya no hay riesgo de explosiones de los ductos de aguas residuales pero sí de explosiones sociales.

Los vecinos –mujeres de blanco la mayoría- secundaban sus palabras con pancartas que pedían un “NO” a la delincuencia y a la zona de tolerancia. Denunciaron también narcomenudeo en ciertos cruces del antiguo barrio.

Ruiz Chávez narró su vivencia que la llevó a padecer 19 operaciones y finalmente la amputación de su pierna, para explicar el por qué 23 años después es necesario seguir recordando una tragedia que marcó para siempre a Analco y sus habitantes, en especial de quienes vieron morir a sus conocidos, amigos, clientes, vecinos y familiares más cercanos.

Al acto luctuoso únicamente se presentó Enrique Alfaro, candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Guadalajara –la invitación era abierta a todos “para ver a qué se comprometen”, explicaron los organizadores previamente- y el aspirante dijo que su principal compromiso era de solidaridad, para escucharlos, y de regresar nuevamente.

Los vecinos reclamaron seguridad. Los niños se tomaron fotos. Poco a poco la gente se dispersó, entre cometarios. “Son ya 23 años”.