El examen, "desprecio" a los pobres

Aspirantes de entre 18 y 25 años que sueñan con estudiar una carrera afirman que, pese a que estudian más de la cuenta, no obtienen el puntaje mínimo en una prueba de preguntas raras.

México

Para Eduardo, Luisa y Hugo, jóvenes de 18, 25 y 21 años, respectivamente, el término “examen de admisión” es sinónimo de “obstáculo” y un “filtro” social de “desprecio” hacia los que menos tienen.

Igual que otros 200 mil aspirantes, sueñan con estudiar una carrera y superarse, pero a pesar de que han presentado varias veces el examen para ingresar a diferentes universidades, no obtienen un lugar.

Ahora son parte del Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (MAES) y aseguran que estudiaron de forma intensiva para sus pruebas.

Los tres tienen como primera opción a la UNAM. Los tres no tienen la oportunidad de sentarse en uno de los pupitres con respaldo azul que tiene en sus aulas la máxima casa de estudios.

Eduardo ha intentado en dos ocasiones ingresar a psicología. El próximo 21 de junio intentará una tercera vez, pero ahora para la Universidad Autónoma Metropolitana. Asegura que “examen de admisión” es sinónimo de “obstáculo”.

“Lamentablemente me preparé, trabajé y estudié… tenía puro 10 y 9 en la escuela… ¿cómo es que yo, siendo tan listo, no me quedo en la Facultad?”

Los aspirantes coinciden en que las preguntas son capciosas, confusas y las respuestas de opción múltiple son tan parecidas que “de cuatro respuestas, tres pueden ser correctas”. Eduardo recuerda que “había temas que no venían en la guía de estudio”. Suelta una risa y rememora que había preguntas “raras”, como ¿cuáles son las clases sociales de China?

Luisa y Hugo son hermanos, hijos de obreros de escasos recursos; Luisa, la mayor, decidió desde hace años trabajar en empleos eventuales para que su hermano menor pudiera ingresar a la universidad.

Cuando la suerte le sonríe, la llaman para dar clases de regularización a alumnos de primaria. “Ya con eso sacas para los pasajes”.

Cuando Hugo creció y pudo trabajar, Luisa intentó volver a la escuela y presentó el examen para la carrera de trabajo social. Aunque esa licenciatura exige una puntuación baja (entre 60 y 70 puntos), no la consiguió.

“Estudié… creo que trabajé hasta más de la cuenta, pero no pasé... ¿qué está fallando? ¿En qué estoy fallando?”, se cuestiona la joven.

Hugo ha correspondido a la expectativa de su hermana y ha intentado desde 2012 ingresar a la universidad. Cinco veces para la licenciatura de administración en la UNAM, y tres más para turismo en el Instituto Politécnico Nacional; Hugo intentará una novena, “¡y hasta una décima!”, si es que su nombre no aparece en las listas de aceptados.

La máxima casa de estudios pide entre 85 y 87 aciertos. El joven ha obtenido una calificación de 84.  “He estado a muy poco de haber ingresado”. En los últimos cuatro años ha tomado tres cursos de preparación para presentar el examen; en uno de ellos pagó 7 mil pesos para que se le preparara.

Los resultados negativos han afectado su estado de ánimo: “Deprime mucho perder la oportunidad de seguirte superando”, pues su mayor anhelo, confiesa, es el de “trabajar y poder ayudar a mis padres”. Como el tiempo libre era mucho, Hugo decidió no desperdiciar un segundo más y acaba de terminar una carrera técnica en preparación de alimentos. “Siento que me he esforzado y me he preparado para poder ingresar”; dice que no entiende cómo después de estudiar y “presentar un buen examen”, no puede conseguir el puntaje mínimo.

Atzelbi Hernández, miembro de la comisión de trabajo de MAES, asegura que el examen es un “filtro” social, es una forma de “desprecio” del gobierno hacia la población de menos recursos.

“La política educativa impulsada desde el gobierno federal y solapada por las instituciones educativas en los últimos 40 años reflejan desprecio de los poderosos frente a la juventud mexicana, sobre todo a la de escasos recursos”, declaró.

Explica que el modus operandi del examen estandarizado “es una política para dejar fuera a la gran mayoría, culpabilizando a cada uno de los estudiantes por no haber pasado”.


[Dé clic sobre la imagen para ampliar]