Se reabrió el estero de San Pancho

Faltan acciones de la autoridad para retirar el bordo de la zona federal y restituir los daños a especies de flora y fauna, señalan vecinos.

Guadalajara

La novela de San Pancho –dicho para definir una compleja y enredada trama de los intereses económicos y políticos que han afectado al estero enclavado en la costa nayarita, con un papel ampliamente cuestionado de las instituciones públicas- no tiene aún fecha de terminación, pero al menos, los vecinos han logrado que se abra un segmento del bordo construido en la zona federal por la inmobiliaria vecina, con miras de que recupere su funcionamiento hidrológico.

Esto ocurrió con dos días de retraso respecto al plazo terminante que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) estableció en el acta de clausura, según el organismo federal informó a los propios vecinos. Pero estos debieron hacer llamadas a las oficinas centrales, de la Ciudad de México, y a la delegación de Tepic, para recordar algo que se debía hacer de oficio. La acción que se realizó el pasado 19 de febrero fue abrir un tramo del bordo para que el agua fluyera a ambos lados, pero todavía no se restituye la zona federal completa ni mucho menos se restaura el daño sobre la vegetación riparia ni se ha determinado el modo en que se pudo alterar el ciclo de la fauna que habita el humedal contiguo al poblado homónimo, que hoy es uno de los centros de vacacionistas más importantes de la llamada Riviera Nayarit.

El personal de la Profepa informó a los vecinos que el asunto del arroyo Los Izotes y del estero San Pancho quedará en manos de las oficinas centrales, es decir, la delegación nayarita no conocerá más del asunto, ante la petición de los lugareños de que fuera directamente el procurador Guillermo Haro Bélchez el que canalizara el proceso. Pese a que se reabrió el bordo, los moradores de San Pancho están inconformes.

El otro gran pendiente es la conexión de las plantas de tratamiento para evitar que el humedal siga siendo contaminado, tarea que asumirá la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Falta un recuento definitivo de lo dañado para garantizar la reparación completa que el colectivo plantea. Preocupan tres aspectos mal estudiados en las manifestaciones de impacto ambiental que aprobó en 2013 la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Por ejemplo, los rellenos se hicieron “contiguos a áreas de anidación de cocodrilos [Crocodylus acutus], especie protegida en la NOM-059 […] se menciona su presencia ‘según la señal indicativa en la playa’ pero se argumenta que ‘el cuerpo de agua es muy pequeño para mantener a una comunidad”, argumento con el que se pretende sustentar que no es sitio de reproducción. Tampoco se menciona la presencia de nutria de río (Lontra longicaudis) que se ha observado en la laguna, también protegida por la NOM-059.

En cuanto a flora, los documentos refieren la presencia de majagua (Hibiscus pernambucensis) "al norte del área del proyecto" e incluso se menciona que se va a retirar. “Lo que no se menciona es que la majagua forma parte de terrenos de inundación, humedales, que se integran a la laguna, no son un sistema independiente". La majagua fue derribada y se rellenó el terreno de inundación, en un “claro cambio de uso de suelo” aparentemente no autorizado.