“Lo que menos esperas es un revés de esta naturaleza”

Gámez Valdivia declarará esta semana ante el Ministerio Público Federal; habla de las cinco complejas jornadas del megaincendio registrado en abril de 2012.

Guadalajara

Pasé de testigo a acusado”, dice con desencanto el director ejecutivo del bosque La Primavera, José Luis Gámez Valdivia, señalado por la Procuraduría General de la República (PGR) como presunto responsable del megaincendio de hace año y medio en el área natural protegida, evento que estremeció a esta ciudad.

Tal vez sea la tarifa a pagar por quienes optan por el camino de la denuncia y la queja en un país donde institucionalmente se valoran la disciplina, el respeto a las jerarquías y los votos de silencio. “Puede ser”, responde cuando se le recuerdan sus enfrentamientos cotidianos estos cinco años con el personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, de los ayuntamientos del bosque, de las secretarías de Desarrollo Rural o de Medio Ambiente.

“Yo creo que es parte de la investigación que están haciendo, y vamos a solicitar todos los elementos para demostrar que no tenemos ninguna responsabilidad; esperamos tener la razón de nuestra parte, y que sólo sea un mal episodio; cuando te has dedicado a trabajar con entusiasmo y ganas de hacer bien las cosas, lo menos que esperas es un revés de esta naturaleza”, dice a MILENIO JALISCO.

La administración de Gámez Valdivia ha marcado un derrotero en el bosque, aunque encabeza una dirección ejecutiva que no puede ejercer actos de autoridad y cuyo personal no tiene siquiera seguridad social. Un caso emblemático es el de un guardabosque que fue baleado por un ranchero agresivo. La atención médica se prolongó y corrió por cuenta del bosque, aunque sus recursos nunca han sido extraordinarios. Otro caso fue una denuncia penal promovida por una propietaria que violó el uso de suelo. La defensa de Gámez corrió por su cuenta, pero la atrabiliaria constructora ahora goza de la paz de su finca, una vez que un procedimiento administrativo de la Profepa le permitió “limpiar” el abuso.

El colmo fue en el incendio de abril de 2012. Los brigadistas denunciaron el atraso de varias quincenas de su sueldo, lo que sonrojó al titular de la Secretaría de Desarrollo Rural, Álvaro García Chávez, frente a los enviados del presidente de la república; la culpa era de Finanzas. O de los requisitos. O de los fondos que no se liberaran. El fuego se apagó, el presidente pensó que había conductas criminales por investigar y en su caso sancionar. Nunca imaginó Gámez Valdivia que fuera señalado por prender la mecha o por hacerse el desentendido.

Por el contrario, desde temprano, el sábado 21 de abril, estuvo al pendiente al reporte; se dio por controlado el brote en la tarde, pero la atmósfera les jugó una mala pasada; al 22 de abril, el humo techaba, al anochecer, el estadio Omnilife –como escenario ad hoc de la tragedia de los aficionados chivas derrotados por el Atlas–. La lumbre no pudo ser detenida hasta el cuarto día: las brechas preventivas, acuciosamente abiertas en meses previos eran saltadas por oleadas de fuego empujadas por el viento. Barrancas inaccesibles dificultaron aún más la labor. Hubo helicóptero hasta la tercera jornada. Los aviones contratados por Zapopan llegaron un día después.

Esa historia revela lo complejo, a lo que apela el director del bosque para que se reconsidere su papel. “El respaldo institucional por parte de la Secretaría de Medio Ambiente [Semadet] nos hará más soportable toda esta energía negativa que tenemos encima […] la parte de nosotros es demostrar todo ese esfuerzo para despertar el gran valor del bosque ante la población. Hoy es algo que se está ganando, porque queda claro que esta zona y los valiosos servicios que otorga para toda la región, se deben mantener”.

Gámez Valdivia pretende declarar esta misma semana ante la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra el Ambiente y Previstos en Leyes Especiales de la PGR, en la Ciudad de México.