CRÓNICA | POR ARISTEO ABUNDIS

Un espectáculo lleno de emoción y patriotismo

banda de guerra-En las inmediaciones de la plaza principal

Soldados del 51 Batallón de Infantería agrupados en banda de guerra, hacen amena espera de evento.

Los asistentes calificaron de magistral la ejecución de los militares.
Los asistentes calificaron de magistral la ejecución de los militares. (Aristeo Abundis)

Pánuco

Cinco minutos antes de la hora pactada, las nueve de la mañana, las dos columnas de 14 soldados del Ejército Mexicano, estaban debidamente formados, debidamente listos para iniciar lo que luego sería reconocida como una magistral ejecución de la banda de guerra.

Las personas que pasaban a pie o en vehículo en las inmediaciones de la plaza principal y de la presidencia municipal, veían con cierto temor el despliegue militar en los alrededores pero poco a poco fueron perdiendo esta condición al constatar que se trataba de un evento  en el que participarían las fuerzas armadas.

En punto de las nueve de la mañana, aún sin la presencia de funcionarios y solo uno que otro empleado municipal dando los últimos toques a la escenografía y a los equipos de sonido, deambulaba por la zona destinada al inicio de la campaña de registro y canje de armas de la Sedena.

Los tambores empezaron a sonar y el marcial donaire como dice la poesía empezó a embriagar de patriotismo, de identidad a los asistentes, el espectáculo era inmejorable, 28 soldados de la defensa nacional, guiados por su comandante hacían que lo que inició como una ejecución de la banda de guerra a manera de espera, fuera un espectáculo que pocos, tal vez ninguno de los asistentes ocasiones que poco a poco se contaban por docenas, quería que se terminara, los tambores y las cornetas, erizaban la piel, “ se me pone chinito el cuerpo” dijo una joven mujer que pasaba ya con su bolsa de las compras del día.

La espera continuaba pero era amena, los funcionarios no llegaban o al menos no se acomodaban en el lugar destinado, la banda de guerra cual orquesta del titánico, no dejaba de tocar, los adultos mayores estaban al borde del aplauso, de la manifestación  de reconocimiento a los ejecutantes de los sonoros tambores y las cornetas que anunciaban literalmente,  un canto de patria, un canto de libertad, un halo de protección el ver en el entorno a los militares que a niños maravillaban, a algunas mujeres prácticamente enamoraba y a todos emocionaban con la banda de guerra.

Eran las 09:45 horas y la banda de guerra dejó de tocar, fue un espectáculo impresionante, emocionante que duró más de 45 minutos, fue una regia demostración de disciplina, fue un conjunto de emociones trasmitidas, pero en eso, en eso, llegaron los funcionarios, llegaron los servidores públicos y el evento, fue ya uno más, fue un evento para no recordar señalaba un joven aseador de calzado que entre picardías y ácidas críticas, demostraba su animadversión por las otras instituciones, y solo no en contra del Ejército Mexicano a quien sí catalogó de glorioso.