Mucho espacio y muy limpio, pero falta acervo

Los niños son quienes más disfrutan del paseo, las explicaciones y, en especial, la máscara y las películas del luchador.
“Es un lugar muy interesante”, refieren los vistantes.
“Es un lugar muy interesante”, refieren los vistantes. (Héctor Mora)

Tulancingo

Aunque los turistas que visitan Tulancingo sienten una gran curiosidad por conocer el museo del Santo, al considerar la originalidad del proyecto, la mayoría coinciden que le hace falta acervo para hacerlo más interesante y atractivo.

Salvador López originario del municipio de San Juan de Teotihuacan en el Estado de México y que de fin de semana estuvo de turista en Acaxochitlán con su familia, desvió su camino de regreso para visitar el lugar.

El museo tiene mucho espacio para poder contar con más artículos de  los que alberga; piensa que es una gran idea el que exista un recinto dedicado a uno de los personajes mexicanos más conocidos en el mundo.

Carlos Hernández estudiante de la escuela secundaria Héroes de Nacozari señala que el museo aunque no cuenta con muchos artículos es muy bonito y apropiado para almacenar el legado que el luchador dejó a Tulancingo y a todo el mundo: “está cerca de todo, no tiene muchas cosas pero es muy tranquilo venir aquí y apreciar todos los museos, en especial este que tiene mucho espacio, fue una gran idea tener un lugar así”, consideró.

Norma López a quien le dejaron de tarea visitar el museo del ferrocarril, aprovechó para entrar por primera vez. Dijo que el espacio se encuentra limpio y que lo recomendaría para que los papás trajeran a sus hijos a pasar un rato agradable: “es muy tranquilo, el espacio es grande y uno puede caminar muy bien apreciando todo lo que tiene, también quien lo atiende es muy amable, pero sí le hacen falta más cosas para que la visita valga mucho más la pena”.

Ernesto Vázquez originario de la ciudad de Pachuca, asistió con su familia al corredor de museos: “son muy interesantes y además el lugar donde se ubican están muy bien, cerca del centro y de la carretera federal así todos podemos venir rápidamente a verlos y a recorrerlos con la familia, se puede pasar uno toda la tarde disfrutando de esta tranquilidad que solo ofrecen los museos”.

¡Santo!, ¡Santo!, ¡Santo!

El museo abre a las 9 de la mañana diariamente, aunque es hasta después de las 11 de la maña empieza a llegar el primer grupo de pequeños de entre 4 y 5 años provenientes de una escuela de nivel preescolar que se encuentra en las cercanías cuya primera travesía empieza con un recorrido en el museo del ferrocarril.

Con un poco de indiferencia los pequeños atienden las instrucciones y explicaciones de las maestra, pero luego de media hora a los infantes reciben con gritos y aplausos la noticia de que su vista continuará en el Museo del Santo.

Pasos antes de llegar al recinto y sin perder la fila, los pequeños, principalmente los varones, empiezan a brincar y a simular algunas señas de lucha con el compañero de enfrente.

Previo al ingreso la maestra pide guardar la calma y entrar en silencio para que escuchen la explicación del guía.

La escultura del luchador simulando su llave característica, “la de a caballo”, es la que de inmediato roba la atención de los pequeños que, en un acto reflejo, simulan hacerla mientras continúan su recorrido con los carteles de casi 2 metros de altura que ocupan casi toda la planta baja del recinto.

La pantalla proyectando la cinta “Santo vs los monstruos” desconecta de la explicación a los niños, que son atrapados por las secuencias de acción  sin quitar la mirada de la pantalla...

Claves

Del tintero

- Aunque la mayoría de los visitantes esperan apreciar artículos personales del Enmascarado de Plata, muchos se quedan con las ganas de hacerlo.

- En el recinto se encuentran muy pocos artículos utilizados en vida por Rodolfo Guzmán Huerta y la mayoría del acervo que se alberga se compone de fotografías.

- Con mucho espacio vacío al centro y algunas butacas de la arena de Tulancingo, que desde hace de algunos años para acá permanece casi siempre cerrada, y luego de un recorrido de no más de 10 minutos, concluye la visita.