Es una época con mucha nostalgia y depresión

“En estos días es fácil perder el dinero en alcohol, perder todo el aguinaldo en un día, pero así es uno con la bebida...”
“Si ya eres alcohólico ya no paras, muchos caen en la tentación por las fechas...”
“Si ya eres alcohólico ya no paras, muchos caen en la tentación por las fechas...” (Arturo González)

Pachuca

Han pasado los años desde que dejó el alcoholismo en ropa que ya no se pone. Prefiere que no le digan por su nombre esta ocasión, por lo que para identificarlo lo llamaremos Roberto aunque sea por un rato, uno donde nos cuenta cómo vivió su última Navidad entre las botellas.

Beto lleva varios inviernos acudiendo a las sesiones de Alcohólicos Anónimos, tratando de sacudirse la alergia a las bebidas embriagantes, como él llama a esa necesidad: una vez que toma una copa no para hasta que el cuerpo cae doblado.

“Cuando una persona tiene alcoholismo es como tener una alergia, tu cuerpo reacciona, no puedes dejar de tomar, yo aunque tengo años de no tomar nada si llegara a hacerlo no pararía, es para toda la vida”, señala Roberto.

No es una buena época para tener esa alergia cuenta Beto. “Es una época donde hay mucha nostalgia, mucha depresión, por eso beben tanto, pero si ya eres alcohólico ya no paras, muchos caen en la tentación por las fechas, porque es normal ver a la gente tomar”, dice.

La última experiencia de Roberto no es bonita. Recuerda que ese año tocó fondo por el alcoholismo justo en la época de Navidad, donde en lugar de festejar se tiró al vicio dejándole lecciones duras pero que no ha olvidado.

“Fue precisamente en el puente Guadalupe-Reyes, yo trabajaba en una fábrica. Me acababan de dar el aguinaldo, la quincena y un bono, tenía mucho dinero en la bolsa”, dice el hombre que entre más palabras le salen de la boca su voz se va quebrando.

Fueron tiempos complicados. Cada año, como a cientos de personas, ese mes entre el festejo de la Virgen y la llega de los Reyes Magos, a Roberto le daba por tomar más que por placer como un rito en honor a un falso Dios llamado alcohol, que en vez de llenarlo de bendiciones lo condenó.

“Me pase del 12 de diciembre hasta el 3 de enero en cantinas. Yo pensaba que al regresar en enero a la fábrica me iban a dar trabajo pero no, ya me habían liquidado. Me quede sin trabajo ni dinero”, cuenta con una voz entre perdida y amarga.

“En estos días es fácil perder el dinero en alcohol, perder todo el aguinaldo en un día, pero así es uno con la bebida, no importa si tienes mucho o poco, todo se va en la bebida. Si tienes mucho te alcanza para todo el maratón, pero si tienes poco te lo acabas, pero quién sabe de dónde sacas más”, platica Roberto ya un poco más recuperado.

En medio de su relato pasa de titubear cuando habla a la seguridad que le da saber que esos días ya pasaron, pero consciente de que en cualquier momento puede recaer y de alguna manera echar por la borda el esfuerzo de años dentro de Alcohólicos Anónimos.

“Es una enfermedad. Para que entiendan es como si una persona tuviera un resfriado y todo el mundo le dijera que no tosa, que no se suene la nariz. Es imposible, entre más te lo dicen más piensas en ello, el alcoholismo te daña el cuerpo (por eso de la alergia), la mente y el espíritu”, señala.

El reto, dice Roberto, es vencer a la tristeza navideña, de esas que pocos entienden pues se supone que todos están de fiesta. Pero la fiesta tiene su lado malo, aquel donde por momentos de gozo se echa lo demás al pozo.

A Roberto sólo le queda decir algo: “Feliz Navidad”.

Claves

Penosa realidad

- En México existen más de 35 millones personas que beben en exceso –más de cinco copas por ocasión mínimo una vez por semana- y 9 millones ya se encuentran en etapa crónica de la enfermedad.

- Se calcula que más de 160 mil horas hombre quincenalmente se pierden por alcoholismo, lo que impacta en la productividad del país, mientras que el 15 por ciento del ausentismo laboral es provocado por dicha adicción.

- El alcohol está directamente relacionado con cinco de las 10 principales causas de muerte en el país.