CRÓNICA | POR SERGIO SÁNCHEZ

Yo no tengo un entrenador todo lo hago por mi propia cuenta

“Desde hace cinco me metí en esto del deporte y no lo dejaré pues la verdad me ha hecho sentir bien, la gente me ayuda cuando me ve y me preguntan sobre mi deporte”.

Rafael Cruz, competirá este fin de semana en el Maratón de Mazatlán en su silla de ruedas, hará un recorrido de 10 y 21 kilómetros.

“Gracias a Dios la libré otra vez, parece sencillo pero hay que cuidarse mucho de los coches al cruzar”
“Gracias a Dios la libré otra vez, parece sencillo pero hay que cuidarse mucho de los coches al cruzar” (Milenio)

Madero

De pronto sale de entre los coches que esperan que el semáforo cambie del rojo al verde para seguir su camino; nadie sabe de quién se trata pero todos los automovilistas se fijan en Rafael Cruz Vargas, pues con mucha rapidez montado en su vieja silla de ruedas, atraviesa la avenida Tamaulipas para llegar a la Unidad Deportiva de Ciudad Madero.

"Gracias a Dios la libré otra vez, parece sencillo pero hay que cuidarse mucho de los coches al cruzar, pues muchos choferes van distraídos o por las prisas no ven cuando uno cruza la avenida", dice con una sonrisa en su rostro.

La mañana es soleada pero se siente frio; es el último entrenamiento antes de asistir al Maratón de Mazatlán que se realizará este fin de semana, evento al que por segunda vez asiste... asegura que va preparado para subir al podio de premiación. Entra a la pista "ni modo hay que darle para salir adelante", comenta mientras se cambia de la silla de uso diario a la deportiva.

Un accidente automovilístico hace 10 años, dejó a Rafael en una silla de ruedas "pero desde hace cinco años me metí en esto del deporte y no lo dejaré pues la verdad me ha hecho sentir bien, la gente me ayuda cuando me ve y me preguntan sobre mi deporte", comenta notablemente animado.

Inicia el entrenamiento, hace varios recorridos sobre la pista de tartán, tiene toda la actitud porque sabe que puede llegar muy lejos a pesar de su discapacidad, nadie lo entrena todo lo hace el mismo con las recomendaciones que otro de sus compañeros previamente le han dado. Para y descansa unos minutos "yo no tengo un entrenador, todo lo hago por mi propia cuenta, solo sigo instrucciones de otro compañero con más experiencia. La verdad tengo mucha Fe en poder lograr buenas cosas en Mazatlán, entrené fuerte y creo que ahora superaré el quinto lugar que tuve el año pasado".

La rutina termina, se pone la ropa de uso diario sobre el uniforme, está contento, "esta tarde salgo desde la central, voy con muchas ilusiones, con grandes esperanzas, gracias al apoyo que he tenido del alcalde Esdras Romero, nunca antes me habían apoyado tanto". Se despide e inicie de nuevo con la travesía entre el ir y venir de los coches, poniendo en juego su propia vida, tal y como la pondrá en el maratón de Mazatlán, tan solo por alcanzar un sueño y ser un deportista ejemplar.