Grasas y sodio, grandes enemigos del corazón

La mala dieta es un factor asociado a la alta incidencia de enfermedades cardiovasculares. Sumadas, ocasionan cerca de 13 mil muertes anuales en Jalisco.
Las enfermedades cardiovasculares tienen como influencia la predisposición génetica, el sobrepeso y la acumulación de grasa
Las enfermedades cardiovasculares tienen como influencia la predisposición génetica, el sobrepeso y la acumulación de grasa (Especial)

Guadalajara

El corazón, un órgano concebido como el centro del ser humano, tiene hoy grandes enemigos, ocultos bajo un disfraz de placer: la comida que contiene grasas saturadas, grasas trans y sodio. Estos alimentos están relacionados con la alta incidencia de trastornos cardiovasculares en nuestro medio. Son indiscutible factor de riesgo de infarto agudo al miocardio, enfermedad isquémica, accidente cerebro vascular y presión arterial. Sumados, estos padecimientos ocasionan cerca de 13 mil muertes anuales, sólo en Jalisco.

México es uno de los países con alto consumo de grasas saturadas, señaló el jefe del Departamento de Medicina Preventiva de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), Alberto Ocampo Chavarría. Estas grasas son de origen animal, y junto con las grasas hidrogenadas obtenidas artificialmente a través de un proceso de calentamiento de aceites vegetales líquidos (llamadas grasas trans), son muy perjudiciales para el organismo pues elevan el nivel del colesterol en la sangre que, junto a otras sustancias, se deposita en el interior de las arterias, endureciéndolas y formando un ‘tapón’ que disminuye el diámetro de los conductos por donde fluye la sangre.

“Las enfermedades cardiovasculares son padecimientos crónicos, se manifiestan después de un proceso que va a demorar, en el cual influye la predisposición genética, el sobrepeso y el acumulo de grasa a lo largo del tiempo”, explicó el entrevistado.

Por tanto, lo normal es que los trastornos cardiacos y vasculares asociados a la mala dieta, como el ataque al corazón, aparezcan después de los 50 años de edad. Los varones son más susceptibles a este mal que las mujeres cuando son jóvenes, pues ellas están protegidas por situaciones hormonales; apuntó Ocampo, pero una vez llegada la menopausia el riesgo de infarto es igual en ambos sexos.

El colesterol LDL o de baja densidad (el colesterol malo) es el causante del taponamiento silencioso de las arterias, por lo que deben reducirse sus niveles para frenar la acumulación de esta placa. Esto supone hacer cambios: llevar una dieta más saludable y acabar con el sedentarismo.

Cabe aclarar que las grasas son parte importante de una dieta balanceada, y deben constituir 30% de la alimentación diaria; pero al menos la mitad de este porcentaje deben ser grasas  monoinsaturadas (como el aceite de oliva); el resto grasas poliinsaturadas (aceite de soya, nueces, pescados) y saturadas (carnes rojas, embutidos, lácteos), y evitar en lo posible las grasas trans, que contienen los alimentos industrializados como pastelillos, panadería, palomitas de microondas, pizza y otros productos que se venden congelados.

La actividad física regular aumenta la producción de hormonas que incrementan el colesterol HDL o de alta densidad (el colesterol bueno) el cual ayuda a la tarea de evitar el depósito del colesterol malo y de los triglicéridos, otra grasa presente en la sangre. Basta una práctica de 30 minutos diarios dedicada especialmente a caminar o ejercitarse según su preferencia y edad.

Esta dupla -alimentación saludable y ejercicio-  es el secreto para mantener un corazón bien oxigenado y por tanto, sano, aseguró Ocampo Chavarría.

 

La sal y los conservadores

Otro problema de salud pública que impacta al corazón, es la presión arterial alta, también relacionada con la mala alimentación, el tabaquismo y el consumo abusivo de sal y conservadores a base de sodio.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2012) 30 por ciento de los adultos en México tienen la presión arterial por arriba de lo normal, lo que traducido a Jalisco supone un millón 200 mil personas en riesgo, subrayó el jefe del Departamento de Medicina Preventiva. Dijo que el consumo promedio de sal de los mexicanos es de 5 gramos al día, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 2 gramos al día.

“Estamos muy por arriba de lo que se requiere”, acotó, tras señalar que a esto se debe añadir los conservadores a base de sodio incluidos en los alimentos y bebidas industrializadas; por lo que debe reducirse su consumo.

 

 

Claves

Para un corazón sano

 

Llevar una dieta balanceada. Permite reducir los factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares: colesterol elevado y triglicéridos, hipertensión arterial y sobrepeso.

 

Hacer ejercicio. Caminar, nadar, bailar o ejercitarse según su preferencia y edad, al menos 30 minutos diarios de manera constante.

 

Combatir el estrés. El estilo de vida actual genera estrés constante que, en momentos de gran tensión, aumenta el riesgo de un ataque cardiaco. Sin embargo, el estrés se puede controlar y reducir con una mejor organización de las actividades diarias, buen sueño, descanso, relajación y al realizar actividades placenteras. Olvide el abuso de sustancias tóxicas como el alcohol y drogas que son una cortina de humo contra el estrés.

 

Dejar de fumar. El tabaquismo afecta el sistema cardiovascular y también incide en la reducción del calibre de las arterias coronarias dificultando el riego del corazón.

 

Controlar la diabetes. Una de las complicaciones del nivel alto de glucosa circulando en sangre por todo el organismo es el deterioro de las arterias, y la consecuente afectación del corazón, el cerebro, los riñones, la vista, la piel y el sistema nervioso.

 

Actuar contra el sobrepeso y la obesidad. El exceso de kilos y grasa en el cuerpo, sobre todo abdominal, aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca.

 

Evitar el consumo excesivo de sal y conservadores. El sodio dispara la presión arterial.