Los tapatíos ven en el gobierno al mayor mal de sus vidas

La encuesta de percepción de Jalisco cómo vamos revela desde la profunda apatía cívica de los tapatíos hasta la pésima imagen de los gobernantes, y una general desconfianza hacia todo lo público.

Guadalajara

Los moradores de la zona metropolitana de Guadalajara viven a la defensiva de lo que consideran el mayor mal de sus vidas: el gobierno, el cual piensan que no les brinda la seguridad indispensable para desenvolver sus actividades económicas, sociales y recreativas; tampoco es eficiente y no tiene la virtud de resolver los problemas más acuciantes de su cotidianidad, sobre todo, la necesidad de trabajo; tampoco es honrado, gasta en exceso en sus propias prebendas, hace obras públicas bajo el velo de la sospecha. 

En la encuesta de percepción de ciudadanos de la zona metropolitana de Guadalajara, que levantó el observatorio ciudadano Jalisco cómo vamos, que preside Augusto Chacón Benavides, entre los meses de octubre y noviembre pasado, se refleja el endémico mal de la democracia mexicana y jalisciense: la falta de ejercicio de los atributos de la ciudadanía -apatía participativa, abulia informativa, individualismo-, la enorme desconfianza en las instituciones, sobre todo las gubernamentales, y la erosiva acción de la inseguridad pública como detonante de una actitud poco emprendedora y poco confiada hacia lo público de los ciudadanos, temerosos de ocupar los espacios y de ejercer la crítica hasta sus últimas consecuencias para reformar las instituciones.

Los resultados clave: los moradores de la metrópoli califica en 71 su calidad de vida (contra 73 de la encuesta anterior); 50 por ciento de los tapatíos de clase media y baja no se consideran felices, sobre todo por su precaria economía; solamente 33 por ciento se sienten satisfechos en algún grado por el trabajo del gobierno; 41 por ciento aprueban al gobernador Aristóteles Sandoval, y el presidente municipal mejor percibido por sus gobernados es el de Tonalá, con 44 por ciento de aprobaciones. 57 por ciento de los encuestados desconfían de los jueces y 32 por ciento desaprueban a los diputados, de acuerdo a datos ofrecidos en la conferencia de prensa de este mediodía.

"A los tapatíos les interesa muy poco la política; en una escala de 1 a 10 en el área metropolitana, a 33 por ciento no le interesa casi nada y sólo a 19 por ciento bastante. La gran mayoría no participa en organizaciones de ningún tipo: por ejemplo, 87 por ciento no ha participado en un sindicato, 85 por ciento no ha participado en juntas vecinales, 85 por ciento nunca ha participado en juntas de padres de familia [...] la acción política que están más dispuestos a hacer es el voto, en 70 por ciento de los encuestados [...] no participan en la resolución de problemas de su comunidad porque, dicen, porque la gente no se pone de acuerdo y porque a cada quien lo que más le interesa son sus propios problemas", apuntó Chacón Benavides.

Uno de los posibles motivos de la infelicidad de los moradores de la ciudad es tener que empeñar de 10 a 15 por ciento de sus días en transportarse (2.3 horas en promedio, pero los moradores de El Salto ocupan 3.3 horas en hacerlo), pero también consideran que sus banquetas se encuentran en estado terrible, 36 por ciento dice que en sus colonias no hay infraestructura para discapacitados y la mitad cree que no hay respeto para ciclistas y peatones en la ciudad.

En seguridad, más de la mitad de la población siente algún grado de amenaza por la inseguridad; 11 por ciento afirmó haber sufrido al menos un delito y 4 por ciento lo padeció más de una vez; a ninguno de los denunciantes se les hizo justicia por parte de la autoridad responsable. 16 por ciento de las víctimas estarían dispuestas a hacerse justicia por su mano.

La calidad física de los planteles es aprobada, pero en la historia de las encuestas de Jalisco cómo vamos, la calidad de la educación tuvo su calificación más baja: 5 de un tope de 7.