Ejido La Esperanza sin agua desde el 2012

Habitantes de esta comunidad perteneciente a Matamoros, comentan que tienen que acarrearla a sus casas, la cual no siempre alcanza para toda la comunidad. Exigen a las autoridades una solución.
Los habitantes tienen que acudir a los tinacos para llevar agua en lo que puedan.
Los habitantes tienen que acudir a los tinacos para llevar agua en lo que puedan. (Brenda Valles)

Matamoros, Coahuila

Carretillas llenas de garrafones, camionetas cargadas con tanques, pipas dejando agua, baldes vacíos en las puertas de todas las casas y tinacos de 5 mil litros cada dos cuadras a lo largo de las calles, es lo que se vive desde hace años en el Ejido La Esperanza.

En el año 2012 a los habitantes, las autoridades les dijeron que la noria había sufrido un desperfecto y que sería solucionado en pocos meses, han pasado cinco años desde ese momento y la situación continúa siendo la misma y empeorando en temporadas de calor.

Una de las posibles "soluciones" que el gobierno local encontró hace aproximadamente dos años, fue el colocar tinacos con capacidad de cinco mil litros en distintos puntos del ejido, llenarlos con agua de pipas y que de ahí las personas acarrearan hasta sus casas por sus propios medios.

La Esperanza fue formado hace años por 84 ejidatarios, los cuales algunos habitantes señalan, estarían "tristes" de ver lo que le está pasando, sin agua y sin apoyo, pues aseguran que "el lugar se está yendo a la fregada".

"Yo estoy chueco, uso bastón, tengo 74 años y no puedo ir por el agua, me ayudan o ahorita que pasó la pipa le rogamos por un chorrito, que nos la deje aquí en la puerta, se enojan, pero nosotros no los molestamos todos los días", comentó Apolinar De la Rosa, habitante del Ejido.

A las 12 del día, con el sol abrazador de la región, por una calle sin pavimento y sin ningún árbol que brinde sombra, un hombre avanza desde su casa hasta el tinaco más cercano, en la cintura lleva una faja, pues ha realizado el mismo recorrido cientos de veces, lo cual comienza a darle complicaciones.

En sus manos trabajadas por el campo, se aferra una vieja carretilla y cinco garrafones que esperan ser llenados del líquido tantas veces como sea necesario, pues aunque tienen la promesa de Conagua de recibir el apoyo de dos pipas con agua al día, no es suficiente para todas las familias del lugar.

Prefieren que les corten el agua, pues aunque no tengan el servicio el recibo sigue llegando, una situación de la cual ya están cansados y esperan que alguien lo solucione, ya sea el gobierno entrante o el saliente.

"Hace poco llegaron los de Simas porque no había pagado, me pidieron 100 pesos y no la cortaban, les dije que me dejaran pensarlo, me senté un momento y tomé aire, les dije que la cortaran, me insistían en que sería más difícil volverla a conectar, pero igual no tengo agua y de alguna manera tengo que protestar ante esta situación", manifestó con tristeza uno de los ejidatarios.

Por lo pronto los habitantes del Ejido La Esperanza, continúan con el problema de escasez de agua, haciéndole honor al nombre del lugar, esperando que la promesa de una pronta reparación de la noria sea cumplida y puedan vivir en condiciones de vida decentes y favorables para todos.


LMG