Ayotitlán, sin cabeza en medio de conflicto minero

Dos asambleas no han podido determinar nueva dirigencia; grupos disputan control bajo la sombra de Peña Colorada.
Ya han transcurrido dos asambleas de ejidatarios para designar al nuevo comisionado ejidal de la localidad.
Ya han transcurrido dos asambleas de ejidatarios para designar al nuevo comisionado ejidal de la localidad. (Especial)

Guadalajara

En Ayotitlán "ya han transcurrido dos asambleas de ejidatarios para designar al nuevo comisariado ejidal y al consejo de vigilancia, para reemplazar a Ernestino Ciprián Ocaranza", y no se ha podido determinar una nueva dirigencia, advierte el activista de derechos humanos en la zona, y presidente de la Red Jalisciense de Derechos Humanos, Óscar González Gari.

Considera que Ciprian Ocaranza fue "impuesto por el Consorcio Minero Benito Juárez Peña Colorada, en el trienio 2015 a 2017, y la elección no se ha podido realizar por la violencia generada por las facciones agrarias que el dinero de la mina ha ocasionado entre los cabecillas [...]las trompadas, los insultos y el sectarismo están carcomiendo las entrañas del ejido cenecista creado en agosto de 1963, para desplazar y aniquilar a la ancestral comunidad indígena de Ayotitlán, reconocida por la corona española como República de Indios en 1691".

El botín en la actual disputa ejidal, "son el control y disfrute de los 14 millones de pesos que año con año les entrega a 'los legítimos ejidatarios' la empresa minera propiedad de las transnacionales Ternium y ArcelorMittal, en rentas y prestaciones de 'desarrollo social' [...] esta política fue iniciada a raíz de la Recomendación 122/95 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que puso en evidencia la dramática pobreza y marginalidad de los indígenas nahuas del ejido cenecista más grande de Jalisco, a nivel estatal y nacional, dejando en el ridículo a la empresa privatizada por Carlos Salinas de Gortari, pues ningún peso ni partido por la mitad se le dio a Ayotitlán, metido hasta las cachas en la disputa territorial entre Jalisco y Colima, por la suma de 209 kilómetros cuadrados quitados a los nahuas como propietarios originarios de la tierra".

Ante esta disputa en la delegación de Ayotitlán "el abogado de la Procuraduría Agraria que estuvo en la pasada Asamblea General de Ejidatarios, castigó al ejido cenecista con el cierre durante seis meses de la Casa Ejidal por las broncas suscitadas el pasado domingo 14 de enero de 2018".

Mientras tanto, en el poblado de Guayavillas, "cerca de dos mil comuneros y ejidatarios inconformes de Ayotitlán, han venido constituyendo, paso a paso, mediante el diálogo, la inclusión y la tolerancia dos nuevas organizaciones comunitarias: El Consejo Autónomo de Ancianos Nahuas Tenamaxtla (caant) de Ayotitlán, y la Asamblea General de Comuneros y Ejidatarios Inconformes de Ayotitlán, que se reúnen en ese poblado los primeros sábados de cada mes", agrega González Gari.

Ante "el fracaso evidente del ejido cenecista, impuesto por el cacicazgo barraganista en 1963, ahora emerge como nueva fuerza la reconstitución o refundación de la comunidad indígena de Ayotitlán, que se han venido organizando y ha decidido ir este año a España para recuperar una copia de su título primordial de 1757" en el Archivo General de Indias y el de Madrid, lo cual es el fundamento de la acción restitutoria, bajo la premisa de derecho agrario de que no hay prescripción.

"Ello, dado que a raíz de la creación del ejido cenecista, el título primordial anterior fue extraviado, quedando en manos del abogado Manuel Durán Legaspi, quien lo guardó en el tapanco de un rancho por Zacatecas. Durán Legazpi fue abogado de los aserraderos que asolaron Manantlán [Antonio Correa y Rodolfo Longinos Vázquez de Niz], y las autoridades agrarias sometidas al cacicazgo regional, para despojar a Ayotitlán de su identidad, de su pasado y de su patrimonio ancestral, sin duda consintieron la entrega de dichos documentos cédula real y plano al licenciado Durán Legaspi", recuerda el presidente de la red.

En 1993, "Durán Legaspi, decidió formar parte de la Comisión Jurídica de la Academia Jalisciense de Derechos Humanos, y enterado de la problemática generada por la falta del título primordial que padecían los indígenas de Ayotitlán, me ofreció a mí como coordinador de la misma, que devolvería dicho documento que estaba en su poder, a la Comunidad Indígena, si venían a recibirlo en Guadalajara, los nahuas Rogelia Justo Elías (Ayotitlán) y un ayudante suyo (de Telcruz). Yo hablé con Rogelia y le pedí visitara al telcruceño para ponerse de acuerdo en la fecha de su visita a Guadalajara, a fin de recuperar el título. Para desgracia de Ayotitlán, Durán Legaspi murió pronto, y aunque acudimos a su despacho a pedirles a sus hijos cumplir con lo pactado, quedando al frente Francisco Durán Juárez, jamás se dio paso a la entrega del documento colonial usurpado".

SRN