Dejan sin agua a ejidatarios de Anáhuac

Habitantes aseguran que la Comisión Nacional del Agua restringió el uso del agua de la presa Venustiano Carranza no sólo para el ganado y siembras, sino también para consumo humano.
Los ejidatarios acudieron al Congreso del Estado para comunicar la problemática.
Los ejidatarios acudieron al Congreso del Estado para comunicar la problemática. (Reynaldo Ochoa)

Monterrey

Habitantes de diferentes ejidos del municipio de Anáhuac denunciaron públicamente este miércoles que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) los ha despojado con engaños del suministro de agua de la presa Venustiano Carranza, no sólo para su ganado y siembras, sino también la de consumo humano, y ahora sobreviven con agua de pipas que les da el municipio, pero en muchas ocasiones contaminada. 

Adolfo Guajardo López, delegado por Nuevo León de la Unión Nacional de Productores Pecuarios AC, y un grupo de habitantes, denunció en el Congreso del Estado que hace algunos meses personal de Conagua acudió al municipio y firmó un convenio con los ejidatarios para reestructurar y modernizar el sistema de riego de la zona.

Sin embargo, dicho convenio era en realidad una carta de renuncia de los ejidatarios al derecho de uso de agua, a cambio de siete mil 500 pesos para cada ejidatario.

A la fecha, el dinero no les fue entregado y Conagua selló con cemento los canales de agua para el riego de 30 mil hectáreas de cultivo y crianza de ganado, e incluso retiró el suministro de agua para el consumo humano.

Ante esta situación, los cerca de dos mil afectados han tenido que sobrevivir con el líquido que les suministra escasamente el municipio a través de pipas, que, según dijeron, en muchas ocasiones está sucia o es de baja calidad para el consumo humano.

En tanto, el agua de la presa Venustiano Carranza con capacidad para abastecer a 60 mil hectáreas, permanece intacta.

Esto coincidió con el inicio de los trabajos de exploración de gas shale que Petróleos Mexicanos realiza desde hace algunos meses en el municipio de Anáhuac, que pertenece a la Cuenca de Burgos.

Para la extracción de dicho gas, se requieren para cada pozo, 10 mil litros de agua, de los cuales, según estadísticas del Gobierno Federal, 60 por ciento es tratable, y 40 por ciento queda totalmente contaminada por los químicos que se utilizan para la fracturación hidráulica o “fracking”, aunque algunas organizaciones ambientalistas señalan que se pierde la totalidad del líquido.

Durante su visita al Congreso del Estado, los diputados locales del PAN, Francisco Treviño Cabello y Braulio Martínez, recibieron a los ejidatarios, e hicieron el compromiso de llevar el tema a la tribuna en busca de una solución a la problemática.