Temen por cultivos y ganado

Al no haber agua para el riego de los cultivos existe el riesgo de que se pierda la cosecha o los productos salgan muy pequeños; el ganado también se podría perder. 
Existe incertidumbre entre los pobladores.
Existe incertidumbre entre los pobladores. (Israel Santacruz)

Cadereyta

Las afectaciones del derrame de combustible en el río San Juan podrán extenderse conforme avanza el crudo, dañando cultivos e incluso ganado, así como a ejidatarios.

Trabajadores de los ejidos Pueblo Nuevo, Santa Isabel, La Fragua y La Soledad, señalan que la autoridad hasta el momento no ha acudido a revisar las instalaciones de agua para consumo humano, sino que se ha limitado a tratar de controlar la fuga de hidrocarburo.

Concepción Rojas es un empleado de un rancho donde se cosechan 120 hectáreas de naranjas. Con una producción estimada en tres mil toneladas a venderse a finales de septiembre e inicios de octubre, pende de un hilo debido a la cancelación de acequias para el riego de los cítricos. 

“El riesgo es de tres días cada 12 días. La última vez que regamos fue hace justo una semana, pero si en un par de días no se libera el agua, va a venirse abajo el tamaño de las naranjas, y con ello, la producción va a bajar, vaya, hasta ni se van a vender, y luego ¿qué haremos nosotros como jornaleros?”, cuestionó el trabajador que junto con otros ocho y sus familias suman medio centenar de habitantes en el rancho.

El consumo humano no libra las complicaciones, pues al no acudir ninguna autoridad a revisar los pozos, temen que el agua que beben pueda estar contaminada.

 

Ganado podría perecer

Pero no sólo las cosechas corren riesgo. José Luis Medrano no es ganadero. Trabaja como vigilante en un rancho de ejido Santa Isabel. Los ahorros de su vida los ha invertido en apenas dos vacas y un caballo, aumentando a siete las cabezas de ganado.

Estos animales son los que permiten un ingreso adicional de apenas 150 pesos, mismos que se obtienen al fabricar quesos provenientes de siete litros de leche que da su vaca. Con el río contaminado, sus animales están en riesgo.

Tiene que tomar una carretilla con tres garrafones de 20 litros cada uno, para al final del día tener que realizar cinco viajes para llenar los recipientes. Los 300 litros de agua diaria son necesarios únicamente para la manutención de sus siete cabezas de ganado, y con el temor de perderlos, algo que se replica en el caso de los grandes ganaderos.