“Educar a los hijos no es una receta de cocina”

La maestra en psicología clínica por la UNAM, Teresa García Hubard, aborda en su libro "No hay niño malo. 12 mitos sobre la infancia", la apasionante tarea de la crianza desde la teoría del apego ...
Lo más importante es el vínculo de los padres con el menor.
Lo más importante es el vínculo de los padres con el menor. (Cuartoscuro)

Hay mitos que rodean a la crianza de un hijo, pero al hacerlos a un lado remiten a una reflexión profunda sobre cómo se puede llevar a cabo su educación sustentada desde el amor, la comprensión y la empatía. La maestra en psicología clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Teresa García Hubard, aborda esa apasionante tarea de la crianza desde la teoría del apego y en los avances de la neurociencia para entender cada una de las fases del desarrollo emocional de los hijos en No hay niño malo. 12 mitos sobre la infancia (Paidós, 2017).

¿Cómo nace este libro?

Es el resultado de 20 años de trabajar en la consulta, acompañando a papás y mamás en la apasionante tarea de la crianza de sus hijos. A lo largo de ese trabajo observé que había ciertas ideas que se convertían en creencias que favorecían que los papás o las mamás malinterpretaran ciertas conductas de sus hijos, y al malinterpretarlas reaccionaran de una manera negativa y se bloqueara la posibilidad de conectar emocionalmente; es decir, cuando miramos las conductas de los niños y nos quedamos con que eso que se ve es lo que está pasando y se nos olvida que tienen un mundo interno muy complejo que vale la pena tratar de acercarnos a él y de entenderlo un poquito mejor, y al no hacerlo estamos en un mal lugar para realmente educar a nuestros hijos.

¿Cuáles son esas herramientas para saber que no hay niño malo?

La invitación del libro es a replantearnos eso, claro, dando bases, un cuerpo de conocimiento que está sustentando en investigaciones, tanto en la teoría del apego como en los avances de la neurociencia. Y con base en ese cuerpo de conocimiento cuestionar estas ideas falsas y un poco darles a los papás una idea de lo que es probable que esté sucediendo en sus hijos en ciertas circunstancias, pero también darles estrategias o ideas de cómo poder acercarse de una mejor manera a sus hijos.

¿Crees que los papás deben de acercarse a los libros? Pues muchos se quedan con la creencia de que debe ser como se lo sugieren la mamá o el papá, incluso en lo que ven en la TV.

Es necesario que los papás lean más o traten de obtener información en fuentes confiables, donde haya investigaciones que respalden lo que uno está diciendo. Creo que ser papá o mamá requiere no solo de informarnos y de informarnos qué debo esperar en las diferentes edades de los hijos. Porque lo que puede ser una conducta normal a los cuatro años, sí puede ser una conducta preocupante a los ocho. Entonces también caemos en la idea de esperar cosas que los niños todavía no nos pueden dar.

¿Qué tanto también interviene la forma de captar del padre o madre cómo es cada hijo de acuerdo a su personalidad?

Lo que yo les quiero transmitir a los papás es un cuerpo de conocimientos, que nos permite saber qué sí funciona y qué no funciona, no basado en la intuición, sino en la investigación, y en cómo funciona y cómo se desarrolla el cerebro. Claro que a eso hay que agregar que cada mamá y cada papá tiene que encontrar su muy personal estilo. Educar hijos no es una receta de cocina y va a requerir un trabajo personal para ver qué sí funciona en este hijo en particular, o cómo me aproximo a otro hijo en particular, y eso implica estarle pedaleando todos los días.

¿Qué tanto hay que darle a los niños en estos días? Muchos les dan la tablet antes que darles un libro, ¿qué tan importante es en su desarrollo incentivarlo en ese aspecto?

En el libro planteo que lo más importante es el vínculo con el niño, el tiempo que nosotros le dediquemos a él. Estoy convencida que todos los gadgets o la tablet o el celular son magníficos cuando el niño los recibe a la edad perfecta, también odio los juguetes con baterías, no solo contaminan, sino que juegan solos. Y lo más importante es que el niño juegue él, con el juego de té, con el lego, con los cubos para hacer una torre, y a veces está muy bien que el papá participe. Ni siquiera es necesario estar siempre participando de una forma activa, el estar a un lado, hacer que el niño se sienta acompañado. Pero ojo, todo en la crianza tiene momentos en que aplican o que no, obviamente la mamá tiene tareas y eso va a implicar que le digamos al niño ahorita no puedo.

El estar en familia implica equilibrar las necesidades de los adultos con las necesidades de los niños, eso es algo que requiere reflexión.