Edomex, a la vanguardia en desechos medicinales

En este 2017 se recolectaron y destruyeron más de 2 mil toneladas de fármacos caducos, de acuerdo con la Sistema Nacional de Gestión de Residuos de Envases y Medicamentos.
Los productos son almacenados por años.
Los productos son almacenados por años. (Milenio Digital)

Tlalnepantla

El Sistema Nacional de Gestión de Residuos de Envases y Medicamentos A.C. (Singrem) anunció que en este año, recolectó y destruyó un acumulado de más de 2 mil toneladas de fármacos caducos, considerados residuos tóxicos por la Ley General para la Prevención y Gestión de Residuos.

Precisó que la Ciudad de México es la zona geográfica que más aporta al volumen de este tipo de desechos, con 24 por ciento y en segundo lugar se ubica el Estado de México en donde se alcanza 20 por ciento, mientras que Jalisco se ubica en la tercera posición con 6 por ciento.

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Este sistema tiene presencia en 26 estados de la República Mexicana y beneficia a 70 millones de personas. Es financiado por la industria farmacéutica y no tiene costo para el público, quienes extraen de sus hogares las cajas y envases caducados para desecharlos en alguno de los 5 mil contenedores instalados en clínicas, hospitales, farmacias y centros comerciales, se hace un análisis estadístico en el Centro de Clasificación y Transferencia y finalmente se entregan a las empresas autorizadas para incinerarlos de manera amigable con el medio ambiente, el proceso concluye con la entrega de un certificado de destrucción.

Asimismo, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) dio a conocer, a finales de octubre, el documento: "Gestión de donaciones de medicamentos en desastres. Guía para los centros de acopio y distribución", en la que se expresan consideraciones importantes acerca de las donaciones realizadas durante situaciones de desastre.

Señaló que durante la reciente emergencia vivida en México por los sismos de septiembre que afectó a diversos estados del país, los centros de acopio recibieron fármacos que ya no servían, empaques incompletos o algunos que no se requerían.

Lo cual significó, tiempo de trabajo valioso, no solamente para descartarlos sino para desecharlos de la manera correcta a través del Singrem, para lo cual las brigadas sanitarias de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) fueron vitales.

Destacó que aunque se reconoce el enorme valor que tienen las donaciones, no siempre resultan adecuados ni tienen las características deseadas para las circunstancias específicas.

En el estudio antes referido acotó que todos los artículos donados: ropa, alimentos no perecederos y medicinas, entre otros, deben ser revisados, clasificados, descartados o empacados, a fin de optimizar los procesos de entrega.

La revisión y clasificación de medicinas es más compleja que la de ropa y alimentos, ya que más allá de su fecha de caducidad (información simple pero que utiliza un tiempo más bien escaso), requiere el conocimiento de la clase farmacológica a la que pertenece así como sus indicaciones terapéuticas.

El Instituto Nacional de Salud Pública destacó que existieron casos en que los recibidos por los centros de acopio no correspondieron a las necesidades reales de la situación de emergencia, ni la morbilidad de la región afectada.

Dicha dependencia federal recomendó que si el personal médico no conoce a detalle los fármacos recibidos puede cometer errores, se prescriben o no tienen los que se requieren, a lo que se denomina "prescripción basada en la existencia".

Por último, la instancia encargada recomendó que los que se encuentran en malas condiciones no pueden desecharse como cualquier otro tipo de insumos, por lo que se requieren procedimientos de recolección, transporte, almacenaje y destrucción especializados para no contaminar el medio ambiente, lo que evidentemente genera cargas adicionales.

MMCF