México ¿preparado para la pandemia del ébola?

Autoridades mexicanas aseguran que se han cumplido los pasos que pide la OMS para estar listos ante un eventual caso de la infección en territorio nacional.
La pandemnia del ébola suna 10 mil 141 casos, y si gue concentrada en tres naciones de áfrica Occidental
La pandemnia del ébola suna 10 mil 141 casos, y si gue concentrada en tres naciones de áfrica Occidental (Especial)

Guadalajara

Noviembre 2014. Al comenzar el noveno mes desde que se desató la epidemia por el virus del ébola en África occidental, aún priva una realidad dolorosa. Son 10 mil 141 casos y 4 mil 992 muertes reportadas a causa de esta enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) al 25 de octubre pasado, la gran mayoría concentradas en Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona, donde han sucumbido familias enteras y lucen comunidades rurales abandonadas.

El riesgo de que el contagio llegue a México se sigue viendo “lejano” pero no puede darse por descartado, de acuerdo con autoridades de la Secretaría de Salud federal (SSa) y estatal (SSJ) consultadas. A la pregunta obligada de si nuestro país está preparado ante el ébola, los funcionarios responden que se han atendido las instrucciones de la OMS para la eventual atención de un enfermo. A favor, se cuenta un sistema sanitario más sólido que el de los países africanos afectados.

“Siguiendo los lineamientos epidemiológicos se pueden contener casos. Está el ejemplo Estados Unidos, que pueden decir tiene más recursos, pero también el ejemplo de Nigeria, que tiene un sistema de salud más precario que el de México y lograron contener un brote justamente siguiendo los principios de bioseguridad y de actuar epidemiológico ante situaciones de esta naturaleza”, destacó el coordinador de Respuesta Estatal al ébola en Jalisco, Ariel Eduardo Campos Loza.

En entrevista con MILENIO JALISCO, el funcionario sostuvo que “se tiene la estructura mínima que debe tener un país para confirmar casos y hacer la vigilancia epidemiológica”, luego de  que la OMS activó la alerta sanitaria por ébola y las naciones adheridas firmaron el protocolo el 8 de agosto. “México como país firmante tuvimos que cumplir con ese mínimo indispensable de requisitos”, precisó.


El protocolo

Jalisco está coordinado con la federación para la detección de casos sospechosos, tanto en el sector público como privado, los cuales deben reunir un criterio de definición: fiebre y antecedente inmediato -las últimas tres semanas- de haber estado en alguno de los tres países con transmisión amplia del virus del ébola.

“Una vez detectado se activará un sistema de traslado del paciente al Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), donde será atendido por un equipo de especialistas”, indicó Campos Loza. A Jalisco, y al resto de estados, sólo le toca referir a dicho paciente y para ello ha capacitado a “unas 17 personas” que conforman “el equipo de respuesta rápida”. Éste incluye a epidemiólogos para la búsqueda de contactos del caso sospechoso y a médicos a cargo de evaluar si el paciente cumple los criterios de sospecha de caso.

“La persona se quedaría en el sitio donde fue identificada, que puede ser el aeropuerto, un centro de salud, un hospital local, o cualquier lugar y no se va a trasladar a ninguna parte”, enfatizó. “La atención directa a un caso no sea da, se envía a la Ciudad de México”, insistió Campos Loza, tras señalar que sólo un número reducido de miembros del equipo tendrían contacto con este paciente.

Un segundo escenario, que el entrevistado considera “muy remoto”, es requerir internar a pacientes en la entidad, lo que tendría lugar si se saturan las 15 camas disponibles en el INR y el caso corresponde a esta región del país; para lo cual se activaría el ‘plan B’. Para eso, fue designado como centro de referencia en Jalisco, el Hospital General de Occidente de la SSJ.

Por lo pronto para la sola detección y remisión de un caso sospechoso, Ariel Campos afirmó que Jalisco cuenta con lo necesario. Y que los trajes de bioseguridad, aún sin ser de nivel cuatro como se anunció, sino de nivel dos, cumplen con ese cometido (ver anexo). Inquirido sobre si hay riesgo de diseminación del virus previo a que se remita el caso sospechoso al INR, respondió que será menor en tanto “se limite su contacto con otros trabajadores de la salud e incluso sus familiares, mientras llegamos nosotros y se traslada a la ciudad de México, que pueden ser unas horas”.

El coordinador de respuesta estatal al ébola admitió que hay una ventana de riesgo de que se transmita el contagio antes de que el paciente sea identificado, ante lo cual matizó: “La indicación es actuar en base a los insumos disponibles, si no tenemos el equipo lo que tenemos que hacer es restringir (que no se mueva de lugar el paciente) pero primero asegurarnos de que se trate de un caso, y no exponer innecesariamente al personal de salud, como hemos visto ha sucedido en otros países”.

Añadió también que un dato contrastante: unas cien personas que viajaron de la zona de conflicto en África y fueron detenidas al detectarles fiebre en los filtros de los aeropuertos, no reportaron virus del ébola, sino malaria (paludismo) el 75 por ciento, fiebre tifoidea el 15 por ciento y el resto tuberculosis. “Ni siquiera existe como causa el ébola”, refirió.

En lo anterior coincidió el infectólogo Jaime Andrade Villanueva, rector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara, quien destacó que el ébola “es una enfermedad que con cobertura total y las medidas apropiadas se puede disminuir la transmisión y eso es el mensaje que buscamos difundir que la comunidad médica, estudiantes y población. Está el caso de Nigeria que controló rápido la infección”, citó.

El especialista también apuntó que el personal de la salud en los tres  países de África más afectados se ha infectado bastante –enfermeras, médicos, trabajadores sociales- al tener contacto con pacientes sin tener suficientes precauciones en la protección.

Andrade destacó que el riesgo mayor no es que se presente un enfermo en México, sino que un mexicano que acuda a la zona por trabajo o voluntariado pueda adquirir la infección. Ante ello, se debe mantener la vigilancia epidemiológica estrecha a su regreso. Estas personas deben informar de síntomas y evitar tener relaciones sexuales, dijo.

Con todo, confió en que México puede responder ante un eventual caso.


Pocas críticas

La designación de un vocero único por entidad para el tema del ébola -que aquí recayó en el titular de la SSJ, Jaime Agustín González Álvarez, y en su representación, de Campos Loza- evitará que se difunda información no confirmada de casos y que, al menos en teoría, se orienten los esfuerzos a informar a la población sin crear pánico. Si bien, también minimiza las críticas. Autoridades del Hospital Civil de Guadalajara y el Instituto Mexicano del Seguro Social se negaron a opinar sobre si es suficiente la preparación del sector ante la pandemia.

Aún con reservas, fuera de lo institucional se ha cuestionado el limitado número de personal capacitado, la falta de una unidad equipada y el nivel menor al prometido de los trajes de bioseguridad. La realidad es que la prueba de fuego sería atender un caso, lo que nadie desea. Frente al panorama incierto -hasta que no se declare la contención de la pandemia en África- la esperanza está en el desarrollo de dos vacunas y lo rescatable de la experiencia en Nigeria, España y EU (Dallas), que tras atender a 24 enfermos en total, se han declarado libres del ébola.